No estaba muerto (ni estaba de parranda)

Estimados cuatro lectores míos, no es que me haya muerto ni nada por el estilo. Ni he abandonado el blog. Es simple y llanamente que después del tute que me pegué para las Ludus Myrtea me quedé con el seso seco. Entendedme, no es que haya dejado de tener ideas, que las tengo, pero la sobredosis de actividad en las semanas previas hicieron que el cuerpo me pidiera descanso y se está desquitando haciendo que mi actividad friki se haya resentido a nivel de “producción real”.

Estas últimas semanas no he podido escribir ni una línea en condiciones, lo cual es un palo para cualquiera, pero sí que he hecho docenas si no cientos de anotaciones de ideas a desarrollar con el tiempo. Muchas de éstas han sido para Tipos Duros y Savage Worlds, pero bastantes se han ido para Dark Heresy, Fading Suns, Vampiro y alguno más. ¿Cuándo voy a poder desarrollarlas? Pues no lo sé pero no tengo prisa. ¿Cuándo voy a retomar la actividad habitual en el blog? Pronto, porque el hecho de que pueda escribir este aviso y que no lo esté borrando significa que el cerebro ya está entrando en fase de productividad.

¿Qué deparará el futuro? Muchas cosas. Aunque dos de las primeras que quiero terminar son las correcciones y ajustes a las aventuras que dirigí en las jornadas y que pondré en descarga en PDF como mandan los cánones (y como espera casi todo el mundo).

Así que continuad en sintonía, porque tengo muchas cosas maravillosas para vosotros. Y para darme el pegote.

Relato y ensayo, colaborando con Bastión Rolero y Aventuras Bizarras

Como soy un tipo polifacético, con una producción de material extensísima, que es incapaz de parar quieto, tengo mucho cuento y además no tengo abuela, esta semana ha coincidido que han salido al mundo mis colaboraciones en Bastión Rolero y Aventuras Bizarras. Porque, ¿por qué conformarnos con tener a Rasczak en un único sitio si podemos tenerlo en tres a la vez? Pues si no quieres sopa toma tres tazas. Y un relato. Y un ensayo.

En Aventuras Bizarras han publicado un relato mío llamado En alas de ira. Un pequeño cuento mitológico en el que un hombre primitivo les habla a otros algunos hechos sobre su pasado y el por qué de cosas que han de ocurrir. En origen lo escribí para un concurso, pero creo que no lo entendieron muy bien e incluso me dijeron que no era de ciencia ficción. Así que tocaba reciclarlo y sacarle provecho de alguna manera.

En Bastión Rolero lo que ha salido al público es un artículo que di en llamar Amplía como puedas y en el que expongo, con mi proverbial humildad (¿humilqué?), las cosas que he aprendido a tener en cuenta cuando me pongo a ampliar un juego o a retocar el sistema de juego que tenga. No es que sea nada que sea difícil de pensar por uno mismo, pero estoy bastante seguro de que habrá alguien novato en esas lides a quien le pueda ahorrar algún disgusto.

Por supuesto nada os impide, mis ilustres tres lectores, ignorarlos, pero si yo fuera lector mío por gusto (no como esos a los que encañono con un revólver del 44 para que me lean) no me los perdería por nada del mundo. O tal vez sí, si de ello dependiera la vida de algún enano calvo. O no, que le den morcilla a los enanos. Y a los gnomos también. Pero sobre todo a los elfos.

Ya está, ya puedo dejar de decir tonterías que ya he escrito más de 300 palabras.