En un entorno desolado de tierra yerma, una serie de vehículos de desguace con cuatro chapas extras mal enganchadas y rejillas sobre los parabrisas, entablan una persecución mortal por las tierras de Carthago Vetus. Habrá quien diga que es un fotograma de "Exterminators of the year 3000", pero es uno de los pocos fotogramas salvados de 1992 Rescate en Carthago Vetus, la película bloqueada en los juzgados de Roger Corman y Jess Franco.

1992 Rescate en Carthago Vetus

Hoy vamos a dedicar una entrada a la, de nuevo desconocidísima, 1992 Rescate en Carthago Vetus. Porque antes ya hemos tenido tiempo para reseñar otras películas como Task Force Final Girl o El sentido común de las lentejas, esta obra inédita de Roger Corman y Jess Franco no merece menos. Una joya del cine de serie z patrio cuyo éxito fue cortado de raíz por una demanda de plagio y pelillos a la mar. No te entretengo más, a continuación tienes toda la información clave sobre este excepcional filme.

La sinópsis

Estamos en el año 1992 y España está dividida en dos: la España del progreso, la Expo y las Olimpiadas, y el Sector Petroñol. Acuciado por las deudas de organizar ambos eventos, en años anteriores, el gobierno vendió la empresa PETROLIBER a una multinacional extranjera. Después, por los mismos motivos, permitió la compra de lo que habían sido las provincias de Albacete, Alicante, Almería y Murcia.

Con el paso de los años el Sector Petroñol ha quedado como un territorio abandonado en su mayor parte. Sólo una pequeña demarcación se mantiene bajo control directo de PETROLIBER-Exxon alrededor de la megarrefinería amurallada de Escombreras. El resto es un lugar yermo y contaminado donde se abandona a su suerte a condenados de cualquier origen a cambio de unas pequeñas tasas a la Compañía. Esto convierte al Sector Petroñol en la mayor cárcel no vigilada del planeta y donde cualquiera puede hacer desaparecer a personajes incómodos.

Pero la vida y la civilización se abren paso. Parte de la población original sigue allí, aunque oficialmente todos fueron movidos a otras comunidades. También, rapiñando todo lo que los desplazados dejaron atrás, bandas de criminales se han organizado, controlando diferentes lugares del yermo. Si un petroñolés quiere sobrevivir, la pertenencia a uno de estos grupos es imprescindible, aunque la moneda de cambio habitual sea la violencia. Para controlar a ambos, la Compañía envía de manera ocasional comandos de la muerte a que desmantelen asentamientos y «controlen» a la población reclusa.

A pesar de todo existe un territorio franco de gran tamaño donde las guerras de bandas no están permitidas. Surgido entre las ruinas de la vieja ciudad, con no poca sorna, lo han llamado Carthago Vetus.

El desarrollo

En este entorno de yermos apocalípticos, bandas de salvajes motorizados, corporaciones homicidas y pijos expolímpicos atraídos por la promesa de safaris en los que cazar criminales peligrosos, se ha estrellado un avión extranjero. Esto no tendría mayor interés de no ser porque en él viajaba un prominente científico que parece haber descubierto una cura contra la calvicie. El gobierno español pretende encontrarlo antes de que la noticia se haga pública, pero es consciente de que no puede intervenir oficialmente. Es por esto que ha reclutado a los Serpientes: una banda de kinkis y maleantes de todo pelaje que han conseguido mantenerse ocultos en la España Buena. Forzados a colaborar, estos tendrán que enfrentarse a todo tipo de peligros contrarreloj, si quieren salir con vida y con sus condenas previas borradas.

Producción y desastre

Roger Corman llegó a España con el proyecto de esta película y encontró en Jess Franco un aliado indiscutible para convertirla en realidad. La rodaron a principios del año 87 en localizaciones del desierto de Tabernas y, sin permiso, en los alrededores de Cartagena. El metraje original incluía escenas de persecuciones con coches robados en desguaces, un tono western de denuncia social y, como protagonistas, lo más granado entre los actores del cine kinki de la época.

La suerte no sonrió al proyecto. Debra Hill y Nick Castle (coproductora y coguionista de 1997 Rescate en Nueva York, respectivamente) presentaron una demanda por plagio antes del estreno. La sentencia fue favorable a los demandantes, de manera que la película nunca pudo ser comercializada. 1992 Rescate en Carthago Vetus nunca vería la luz. Por orden judicial se destruyeron las copias de cine y nunca llegó a existir versión VHS. Hoy día se rumorea que existen unas cuantas copias Betamax en mala calidad, que alcanzan precios astronómicos para coleccionistas que saben dónde preguntar.

Recordad, no obstante, que como siempre en el cine y los juegos: «todo es cierto, menos alguna cosa que es cierta». También que ésta es una de las películas, como las ya nombradas antes, que han inspirado partes del juego de rol Tipos Duros. Habrá más. Sí, es una amenaza.

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