Con Tipos Duros pueden jugarse aventuras, capítulos o películas, muy diferentes entre sí, pero podríamos dividir de forma clara dos tipos de ambientes diferentes: el realista y desenfadado.
El estilo realista lleva a historias sórdidas, descarnadas, en las que los personajes pueden ser ciudadanos convencionales sobrepasados por las circunstancias. Estos se ven obligados a enfrentarse a decisiones duras que con frecuencia pueden ser de una conclusión moral cuestionable. En este tipo de ambientación existe un componente muy alto de drama, donde se enfatizan las emociones de las víctimas y las relaciones entre los distintos personajes, jugadores o no. La violencia es dolorosa y letal, imprescindible a veces pero nunca deseable.
Algunas historias realistas de Tipos Duros serían equivalentes a películas como La extraña que hay en ti o Training Day.
El ambiente desenfadado es otro mundo, de forma bastante literal. Los héroes son hombres y mujeres muy por encima de la media, capacitados por sí mismos para tratar con amenazas que pondrían en peligro a un grupo entero bien entrenado. Las situaciones en las que se ven metidos son desproporcionadas y desmedidas. El foco está en la acción, claro, y, aunque existen situaciones dramáticas que impulsan la historia, no son el núcleo de ésta. La violencia es directa, sin sufrimiento, casi festiva y es el medio para avanzar avanzar entre hordas de enemigos hasta la consecución de un objetivo.
Películas que se mueven en un ambiente más desenfadado son Arma Letal, El último gran héroe o Los mercenarios.
El manual del juego tiene detalles adicionales sobre cómo llevar a buen término ambas opciones, e incluso una tercera. Por si fuera poco, Wildspring, la ambientación oficial basada en la serie de los 80, tiene capítulos válidos para cada ambiente.

