A jugador capullo… golpe de remo

Si anteriormente comentaba lo lamentables que son los comportamientos de algunos jugadores, pensar en ello no hace sino aumentar las ganas de estrangular a más de uno y de conseguir devolver al camino de las buenas maneras y respeto por los compañeros de mesa a los susodichos. Tomando ejemplo del cada día más necesario Tío de la Vara (que no me cabe duda de que es paladín de niveles épicos armado con garrote),  así que hiciera falta apalearles el lomo hasta que les diera miedo ducharse por si se disuelven.

¿Qué hacer con un jugador con una actitud tan ruin y miserable? Porque, no nos engañemos, aunque en nuestro gremio tienda a imperar el buenismo, a las cosas hay que llamarlas por su nombre y no hay motivo para endulzar algo así. El jugador que ejerce de troll dentro de su mismo grupo de jugadores es egoista, desconsiderado y, en última instancia, estúpido.

Pues, como hay que abogar siempre por las soluciones diplomáticas y aunque suene poco original, toca discutirlo de forma civilizada. Ojo, la tortura, aunque evolucionada de forma técnica, sigue siendo algo poco civilizado. La mayoría de los grupos de juego están formados por amigos, o al cabo del tiempo se convierten en eso, así que una ruptura de las formas puede dar al traste con el buen rollo dentro y fuera del juego, de forma que es mejor no entrar a matar.

La clave de la cuestión está, sobre todo en el motivo que lleva a alguien a reventar el juego. Los asuntos personales entre dos jugadores son una posibilidad y en ese caso es necesario que lo resuelvan o que esos asuntos se queden fuera de la mesa: los problemas de un par no deberían afectar a todos.

¿Y si el problema es que el jugador se aburre o no le gusta un determinado juego? En ese caso, es crítico que se hable como mínimo entre el DJ y el jugador. Asumámoslo, no a todos nos gustan los mismos juegos y los mismos tipos de partida. En un ejemplo extremo, el que ama las partidas de investigación, interpretación y misterio, puede no soportar las partidas del sábado y raja más clásico. Se entiende. ¿No? Soy de la opinión de que los juegos no son tan limitados como sus reglas parecen decir, dentro de las guías o el ambiente que propicie un determinado juego existe una gran variedad por la que moverse y la clave de la satisfacción de todos los jugadores es precisamente adaptar las partidas a lo que más se ajuste al gusto común.

¿Acaso no se puede jugar saja y raja con La Llamada de Cthulhu? Pues claro, aunque con más cuidado de lo habitual, porque todo el mundo sabe que en ese universo los PJs están hechos de papel de fumar. ¿No se puede jugar algo más de interpretación y misterio con algo como La Marca del Este? Que nadie me venga con la excusa de que no hay reglas, porque precisamente la interpretación y el misterio no dependen de eso. Así que discutiendo los términos de las partidas, adaptando el estilo y la forma de jugar, tengo la certeza de que las actitudes nocivas de esos jugadores pueden solucionarse y que vuelva a reinar la concordia.

El problema no se puede llegar a un entente cordial y/o el jugador persiste en su actividad destructiva. En el rol no hay tarjetas amarillas o rojas, pero el grupo tiene fuerza suficiente para poner remedio. A veces puede bastar con darle un tirón de orejas al jugador, quitarle la experiencia que tuviera y repetir la partida o, incluso, la amenaza del ostracismo rolero.

El último arma es un clásico del acervo popular: muerto el perro se acabó la rabia. Nadie quiere nunca llegar a ese extremo, pero algunos se lo ganan a pulso, y puede darse el caso de que sólo la expulsión del jugador permite devolver a una mesa el buen rollo. Es jodido y atenta contra el buenismo, pero admitamos las cosas: una cosa es ser bueno y otra bien distinta es ser tonto, y si un jugador se empeña en reventar sistemáticamente las partidas,  esa persona tiene un problema de actitud que nadie tiene por qué aguantar cual mártir. Mandar a un jugador a tomar Fanta hasta que sea capaz de socializar con normalidad no es lo peor del mundo, y tampoco tiene por qué ser permanente; a lo mejor dentro de unas pocas partidas vuelve más suave que un guante. Lo que no se puede permitir es que por no querer dar un palo a alguien, ese alguien le reparta a todos.

A veces es duro, nadie querría tener que hacerlo, pero es que hay quienes a veces van falticos de hostias.

PD: los jugadores de los ejemplos de la entrada anterior están expulsados de cualquiera de mis mesas de juego de aquí a por lo menos el siguiente big bang.

Sorprende la cantidad de detalles…

…que podemos ver una vez cuando en lugar de intentar fijarnos en los detalles cercanos, ponemos la vista en el horizonte.

Nadie merece más ignominia…

…que quien, teniendo sus sueños al alcance de la mano, tiene tanto miedo de conseguirlos que deja que se escapen.

Dice Bag (FrikiApp)

Columnas de Perfil y Dados de Dice Bag.Hace como dos años, cuando comencé a colaborar en el difundo Encuentros Aleatorios, realicé varios análisis de aplicaciones roleras en Android. Desde entonces ha llovido bastante (no tanto por aquí, que es un secarral) y la cosa ha evolucionado bastante, pasando de algunas aplicaciones bastante simplistas a algunas maravillas que actualmente hay. Así que retomo lo que debió convertirse en costumbre y voy a hacer nuevos análisis.

Dice Bag (Android)

Columnas de Dados y Registro.Fue una de las primeras aplicaciones que probé y actualmente una de las más utilizadas en el mundillo. Nos encontramos con una aplicación de aspecto no especialmente llamativo pero bien estructurada, con tres columnas de las que de entrada podemos ver dos (la de Perfiles y Dados), quedando disponible a la derecha y visible arrastrando las columnas visibles la de Resultados y registro. Al fondo de cada columna un botón con el que añadir nuevos elementos a la columna o para borrar el registro. Habría sido de agradecer que en pantallas grandes o apaisadas (muy extendidas en tablets) fueran visibles las 3 columnas simultaneamente, pero Dice Bag no contempla esa posibilidad; aunque a cambio se ajusta de manera perfecta siempre a cualquier tamaño de pantalla. Continuar leyendo “Dice Bag (FrikiApp)”

Si a alguien le molesta mi opinión…

Si a alguien le molesta mi opinión es que probablemente le esté dando más importancia de la que tiene.

La llamada de los Soles Exhaustos (Fading Cthulhus)

Fading CthulhuCuando comento que la mejor aparición de los Mitos de Cthulhu fuera de su existencia canon y La Llamada de Cthulhu es Fading Suns, me encuentro sorprendido de que al parecer nadie se ha dado cuenta de las (más que) reminiscencias que el juego tiene a la mitología creada por el bueno de Lovecraft.

Así que, con ánimo didáctico, voy a desgranar los motivos por los que creo que Cthulhu y sus amiguitos están escondidos en el interior de Fading Suns, esperando a que cualquier DJ les sacara provecho.

Existen pildoritas que los creadores del juego dejan a lo largo del juego de forma habitual (como cierta luna cuyo acceso está restringido por la Inquisición porque se encuentra sepultado en su interior “un mal primigenio”); siendo sobre todo, ya que no existe (al menos que yo sepa) ninguna indicación clara de las inspiraciones por parte de los autores, pequeños guiños que dejan aquí y allá.

Sin embargo, soy de la opinión de que los autores se molestaron en imprimir un aspecto muy lovecraftiano al universo de dioses y demonios (conviene recordar que los seres que la Iglesia del Sol Universal llama demonios, para otras culturas son Dioses y como tal se los nombra,… anda, como en el mundo real y los Mitos), con descripciones con muchos puntos en común (y la prosa recargada) y el ambiente, claramente pesimista de horror cósmico (una de las partes más interesantes y menos aprovechadas de Fading Suns, en la que lentamente todo se ve abocado a la aniquilación a través del oscurecimiento de las estrellas, sin importar lo que haga nadie para evitarlo), que garantiza para todos aquellos que entran en esa parte del infinito, frío y vacío universo de los Soles Exhaustos, una descarnada ascensión a la locura y/o la muerte más desagradable posible.

Libros prohibidos que vuelven locos a quienes los leen, como el Stellar Apocryphon o el Draco Codex, nigromantes de apellidos “reconocibles” como d’Erlet (¿Derleth?) y otros detalles que te dejan pensando que los autores son unos cachondos de mucho cuidado (como ese sádico adorador demoniaco llamado Gilles LeFanu Li Halan) y que está claro que han plagado las páginas de los manuales de Fading Suns de inspiraciones y homenajes.

Y algunos demonios “con nombre y apellidos” a los que cuesta poco encontrar una contrapartida más o menos directa en los Mitos de Cthulhu.

  • Elzuphair, la Cabra de la Fecundidad (sultán del Décimo Qlippoth) y Shub-Niggurath, La negra cabra de los bosques con un millar de retoños.
  • Layalath, el insondable útero del vacío  (sultán del Séptimo Qlippoth y que procrea monstruos continuamente) y Abtoth, el Dios Exterior que continuamente está creando monstruos de su propia materia.
  • Aachiyel, El sol negro en el corazón del Universo (Sultán del Primer Qlippoth) y Azatoth, el Dios exterior “ciego e idiota” que habita en el centro del universo.
  • Sshlu’uthetcch, El que susurra en el vacío, que probablemente no sea Nyarlathotep, el acechador entre las estrellas, el morador de la oscuridad, a pesar de que los dos están íntimamente relacionados con las puertas, ambos tengan tentáculo/s en lugar de cabeza y rostro, y ambos prefieran susurrar y corromper para que sean los otros quienes se manchen las manos.

¿Entonces Fading Suns es un juego de los Mitos? En absoluto, Fading Suns es un juego de ciencia ficción y fantasía que, eso sí, oscila desde la space opera más desenfadada hasta el horror espacial en el que los primigenios no es que tengan cabida, es que seguramente ya estaban ahí.

Warhammer 40000 Gamer Edition, fotoreseña

En espera de poder dedicarle tiempo a la lectura del manual de la recentísima sexta edición de Warhammer 40000 y, como no podía ser de otra manera, repaso lo más concienzudo posible a los cambios de reglas (aunque ya adelanto algo: la sombra de la segunda edición es alargada), voy a dejar una pequeña reseña fotográfica de los artículos que incluye.

El empaquetado no es precisamente algo del otro mundo. Al abrirlo lo primero que encontramos es la bandolera de la Guardia Imperial, metida dentro de su bolsa protectora.

Se abre el paquete y aparece la bandolera de la Guardia Imperial

Una vez apartada la bandolera, se encuentran los dados monitorum (en su blíster) y el manual. Se me ponen los pelos como escarpias al ver que no hay ningún elemento protector que pueda absorber los golpes del embalaje y que de haberlo tratado con poca delicadeza el libro podría haber llegado hecho un cristo.

La bandolera, los dados monitorum y el manual.

La bandolera es de piel. Obviamente no va a ser de piel de eldar por el precio que tiene, pero sin duda la impresión que da es muchísimo mejor que la del plástico símil. Está hecha por completo imitando el aspecto que debería tener una de la Guardia Imperial (y por tanto, tiene un aire retro de la Guerra Mundial).

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