Detalle de la ilustración de portada clásica de Shadowrun primera y segunda edición. En ella se ve un pequeño grupo de tres runners, donde un elfo vestido de cuero negro con pelo blanco a lo glam rock se conecta a un terminal en plena calle, mientras una shaman humana con el pelo a lo Nina Haggen, en bikini arriba y vaqueros escuetísimos pero con unas botas y una gabardina a lo antiguo oeste colabora con otro tipo con la cara pintada y dos uzis que dispara hacia un grupo al fondo de la imagen para proteger al primero.

Shadowrun, 20 y pico años después

Corría el año 95 cuando entré en con un amigo en la que por entonces era mi tienda de referencia en temas roleros. Años después sería tan habitual que podrían haber llamado a preguntar si me había ocurrido algo, de haber pasado tiempo sin ir por allí. Hacía ya dos largos años que había empezado a jugar rol con mis amigos. Algo menos desde que me había agenciado Vampiro la Mascarada (la edición de Diseños Orbitales) y mis Rogue Trader en conjunto con la caja de Warhammer 40k 2ª edición. Por entonces eso de que hubiera diferentes ediciones ni sabía que existía, eso sí.

Aquel día del lejano 1995 me encontré un manual que me dejó alucinado con su portada. La coronaba lo que parecía una calavera de carnero enmarcando una especie de pergamino tecnológico con las letras sobreimpresas de «Shadowrun». Y encima la S parecía una cabeza de dragón. La ilustración en sí era un trío de gente que parecía estar dando el palo a un cajero sin ser trabajadores del banco: uno con dos subfusiles cubriendo a otra con una escopeta, y energía centelleando en su mano, con el tercero conectándose con un cable ¡y con orejas de punta!.

¿Pero esto qué era? Tardé un minuto en reaccionar, cogerlo y echarle un vistazo. El minuto que tardé en darme cuenta de que había sido amor a primera vista. Alta tecnología, armas por doquier, bichos raros y magia. En aquel momento me parecía como si hubieran cogido la Tierra Media y la hubieran avanzado dos mil años en el futuro. Después descubrí que era más interesante que todo eso.

Poco después salía de la tienda con mi manual de Shadowrun, segunda edición revisada, bajo el brazo y aquella misma noche me empapé de todo el trasfondo. Era alucinante. El ascenso de las megacorporaciones, la tecnología imparable que lo permeaba todo, como en Cyberpunk (que ya conocía). Pero además los poderes intemporales, las criaturas paranormales y la magia. Y, dando el meollo de lo jugable, un mundillo oculto de gente que hace trabajos que nadie más puede o se atreve.

Pocos juegos tienen universos que me hayan inspirado tanto, que me parezcan tan ricos y bien hilados. Justo por las cosas que normalmente no me gustan los juegos con metatramas activas, que este juego lo tenía todo en contra. Pero es que Shadowrun lo tenía todo para parecerme redondo. Incluso su sistema, que resulta masivo para muchos, me pareció buenísimo desde el primer momento. Tiene que serlo, porque me ha inspirado en muchísimas cosas que he hecho después.

Es un juego que me daba todo lo que se me pudiera ocurrir. ¿Misiones de robar datos? ¿Proteger VIPs? ¿Escamotear recetas mágicas? ¿Emprenderla contra monstruos mutantes de laboratorio? ¿Crimen organizado? ¿Exorcismos a escopetazos? ¿Luchas de poder entre megacorporaciones? ¡Y dragones! ¡Todo mejora con dragones! ¡Y con ninjas! ¡Todo mejora con ninjas!

Después de haber jugado a Cyberpunk 2020, encontrarme con Shadowrun era como ir un paso más allá en todos los sentidos. Conocerlo fue un momento clave en mi vida rolera y durante años fue mi juego preferido para dirigir.

¿Pero qué ha pasado 20 años después? Pues dos décadas y tres ediciones después el juego me sigue inspirando lo mismo. Con su ambientación cargada de ideas inolvidables, sus reglas masivas creo que me siguen encajando perfectas en el grado de detalle que uno espera en un universo tan tecnificado y estructurado. Algunas cosas han cambiado, sí, pero para mí Shadowrun sigue dándome lo mismo que cuando lo descubrí.

Porque todo cambia para que todo siga igual.

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3 respuestas

  1. En la actualidad estoy disfrutando de ShadowRun 3ªe y lo cierto es que es un enorme tomo lleno de materiales para soñar. Llego tarde, quizás por mi juventud, pero la sensación es parecida.

    Lo tienes todo a tu alcance: fantasía, tecnología, realides virtuales… Toda clase de aventuras para vivir en el mundo. Fantástico, en resumen.

    seeU!

  2. 3ª edición fue la última que salió en español y la que más jugué en su momento. Es una edición genial.

    La actual, 5ª edición, me gusta más a nivel de reglas, porque está más «todo igual», pero tiene el defecto de que lleva muy poco trasfondo.

    Todas tienen lo que comentas: fantasía, tecnología, universos virtuales y paralelos. Para aquellos que no tenemos problemas con mezclar todas esas cosas es uno de las mejores y más disfrutables ambientaciones. ¡Me alegro de que las nuevas generaciones lo conozcáis y os guste!

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