Fotografía del Psycho Goreman de Steven Kostanski, un alienígena de color gris azulado oscuro, hipermusculado y de facciones marcadas. Su cuerpo parece incorporar piezas de armadura, o tal vez un exoesqueleto, que le dan un aspecto amenazador. Empuña una espada hecha con huesos y dientes, que hace descansar sobre su hombro. Tanto él como la espada están cubiertos de sangre húmeda.

Psycho Goreman, cine de serie B con mayúsculas y amor

Información del post

Categoría

Etiquetas

Comparte

Ahora que la esfera friki ha descubierto a lo grande a Steven Kostanski gracias a su remake de la ochentera Deathstalker, es buen momento para hablar de la mejor de sus películas: Psycho Goreman. No os voy a engañar: esa frase es sólo para soliviantar a los fans de The Void, la mejor de sus películas serias.

Porque Psycho Goreman es un sentidísimo homenaje a las películas de los 80 con monstruo y niños. También al tokusatsu, ya sabéis esas series y películas japonesas sobre héroes que se transforman, monstruos de goma de diseños imposibles y efectos especiales que parecen no evolucionar con el tiempo. Seguramente alguien que conozca esos géneros bien (yo me quedé en Bioman, Ultraman y ya los Power Rangers me pillaron pasando) me corregiría, pero hoy he venido destroyer igual que Kostanski con la película.

Digo eso porque, precisamente, el bueno de Steven coge todo eso, lo mezcla de la última manera que podrías imaginar, le añade un poco rollo Pokémon y te lo lanza a la cara con litros de sangre. Hecho con un grado de mimo y amor que resultan contagiosos. Si eres capaz de abrazar tanta iconoclasia, claro.

Póster de Psycho Goreman. En la parte superior aparece el texto "Heartwarming and heart ripping", de iHorror.com. En el centro el título de la película, con "PSYCHO" en letras de ángulos rectos, blancas con iluminación morada que imita líneas de energía o circuitos; y "GOREMAN" en manchas de sangre. Abajo, en letras blancas redondas con filete morado "Little girl, big psycho". La ilustración de fondo es el torso del propio Psycho Goreman en la mitad superior, superpuesto a una vista de planetas en el espacio, mientras la mitad inferior aparece en el centro la niña Mimi con la gema, su padre saltando sobre un cerebro con ojos y tentáculos, el hermano con cara de desnortado, y algunos de los monstruosos enemigos.

La historia de Psycho Goreman

Mimi y Luke, hermanos, niños tan insoportables como se puede esperar del género conocido como películas con niño, encuentran una gema brillante en su jardín. Siguiendo la llamada de la gema, escapa de su cautiverio subterráneo de eones el monstruoso Archiduque de las Pesadillas. La criatura, detenida hace mucho y sepultada ante la imposibilidad de matarlo, vuelve a la vida con ansia de sangre, mutilación y sufrimiento. Amenaza que repite de manera habitual por si alguien confunde su aspecto con otra cosa que lo que es: un sociópata genocida espacial.

El problema, para nuestro asesino de masas interespacial, es que Mimi al poseer la gema tiene un control absoluto sobre él. ¿He dicho ya que Mimi es una niña repelente? Pues eso, que le pone de nombre PG: Psycho Goreman.

Las cosas empiezan a ponerse feas cuando quienes lo derrotaron hace milenios son conscientes del despertar del poder de la gema. Entonces fuerzas galácticas comienzan a mover sus fichas para devolver al engendro a su tumba eterna…

La crítica

Psycho Goreman no es una película para todos, ni para una mayoría. No destaca por su argumento, personajes, ni diálogos, así que no es algo por lo que se la pueda vender. En realidad todo eso es bastante chorra, probablemente porque está homenajeando una serie de obras cuyas bases definitorias tampoco están nunca en esos puntos. Todo eso: argumento, personajes, diálogos, etc., están ahí para contar una historia llena de tropos clásicos, reírse de ellos y lucir efectos.

En lo que destaca al primer vistazo esta película es en su aspecto visual. Steven Kostanski es técnico de efectos visuales, experto en prostéticos y ha puesto su buen hacer en producciones de más caché como la serie de Hannibal, La cumbre escarlata o Escuadrón suicida. Se nota que su trabajo lo apasiona y en Psycho Goreman lo da todo. Se nota que su trabajo le gusta, porque prácticamente todo en la película son efectos prácticos y están muy, pero que muy, bien resueltos. Habrá quien los «vea cutres», pero sabiendo lo que se está homenajeando aquí está clarísimo que esa estética tan marcada es a propósito y encaja a la perfección con lo desquiciado de la premisa.

Es que los efectos prácticos base de látex aquí son una maravilla, dándole alas a montones de humor negro e imágenes loquísimas. Lo primero que salta a la vista es el diseño de los monstruos y criaturas, que podrían haber aparecido en un capítulo de Power Rangers dirigido por Cronenberg, sin desperdicio ninguno. El gore es abundante, cartoon y bien dosificado, para que no termine resultando cansino ni te lo puedas tomar en serio. O sea, todo bien.

El resto de las cosas en la película cumplen perfectas. Los actores aún sobreactuados, que casi me parece un requisito, ponen un suave contraste como para pensar que la historia que la historia sea seria. Eso lo hace más risible todo, claro. La banda sonora cabalga el synthwave ochentero, claro, con unos toques de guitarritas muy sanotes.

No sé qué más contar. Que veas la película de Kostanski, leches.

Recuerda también que tienes reseñas aquí mismo de otros homenajes y locurotes indescriptibles como Garth Marenghi’s Darkplace, Blood Drive o Mad Heidi.

Información del post

Categoría

Etiquetas

Comparte

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.