Continuamos la pequeña saga de artículos donde hablamos de cómo meter ciertas facciones de Warhammer 40k en la subcolmena. Hoy le toca el turno a pensar en las bandas aeldari de Necromunda. Soy perfectamente consciente, eso sí, de que éste artículo aumenta mucho el nivel de herejía, más allá del anterior proponiendo la Inquisición, Orkos y Mechanicus. Pero aquí hemos venido a jugar(nosla) y el miedo no es una opción.
Te advierto que esto no es un artículo con ideas de reglas rotísimas. No es para nada mi objetivo y eso, hasta para lo roto, implica un tiempo de trabajo del que, ahora mismo, no dispongo. Ojalá. No, aquí se trata de pensar motivos trasfondísticos por los que asuryani o drukhari llegarían a establecerse en la colmena. Y ya que estamos, darle una pensada a con qué reglas (de las de verdad) serían más jugables. Acompáñame para convencerte de que es posible…
Drukhari
Es posible que drukhari, junto a otros como necrones o T’au, puedan parecer la especie alienígena más difícil de considerar que pise Necromunda. Al fin y al cabo, qué puede llevar a unos xenos crueles, sádicos, con gusto por la modificación corporal y el uso de bestias alienígenas a jugársela en el mundo colmena. Anda, mira, como esos phelinx y khimerix escher que nadie tiene muy claro de dónde han salido.
La propaganda Imperial deja claro que ningún ciudadano de bien haría tratos con xenos, ni comerciaría con sus aberrantes artefactos. Pero si existe la Ordo Xenos es, entre otras cosas, porque eso es relativamente común en los bajos fondos. Un pequeño grupo de drukhari podría infiltrarse en Necromunda para comerciar con las bandas más abyectas, atrapar esclavos o introducir sus creaciones. Éste, de hecho, es un planeta idóneo para hacerlo. Con miles de naves entrando y saliendo a diario del sistema, camuflar una para eludir los controles no es tan difícil. ¿Y por qué se quedarían? Para proteger sus inversiones y líneas de suministro. Al fin y al cabo la crueldad drukhari destaca en la subcolmena menos que sus orejas picudas.
Los eldar oscuros son ágiles, con poca chapa, les gustan mucho las cosas afiladas, les encanta jugar con productos químicos y tener mascotas monstruosas. Eso los hace perfectos para «contar como» bandas escher, pudiendo aprovechar incluso sus habilidades y reglas especiales. Incluso sus hellions tienen traslado a las motos a reacción escher o los íncubos o brujas como Death-maidens.
Aeldari Asuryani
Al igual que sus primos (más crueles), los drukhari, los aeldari asuryani son una visión excepcional en Necromunda, por no decir única. De hecho incluso cuando hayan podido estar seguramente nadie haya sabido lo que eran. Pero no nos desviemos. No hay muchos motivos por los que un eldar pueda querer poner el pie en la colmena… pero existen.
Los exploradores eldar vagan por la galaxia, escapando de la férrea sociedad de los Mundos Astronave. Van de aquí para allá conociendo otros mundos y culturas, aprendiendo cualquier cosa que luego, a veces, comparten de nuevo con sus compatriotas. Algunos incluso cumplen misiones bajo el auspicio de sus Videntes, por lo que cualquier petición es posible. ¿Podría alguna de esas misiones ubicarse en Necromunda? Por supuesto que sí. ¿Les haría intentar controlar recursos dentro del planeta y competir como una banda cualquiera? No les gustaría, pero si fuera necesario para cumplir sus objetivos también lo harían. Por otro lado, ¿quién sabe qué cosas serían capaces de hacer unos harlequines? Y si pensamos en corsarios, ¿qué clase de objetos terribles podrían poner en circulación en la colmena para sabotear la sociedad? No es fácil encontrar el motivo exacto, pero no están faltos de ellos.
Podemos abordar la «conversión» necromundana de los aeldari desde dos ópticas distintas: la de la técnica superior o la de la astucia inhumana. En el primero de los casos podemos usar las reglas de los Van Saar, con acceso a mejor tecnología que el resto, con los grav-cutters haciendo las veces de motos gravíticas . Por el lado de la astucia encajan como un guante en cómo se equipa y cómo funciona una banda Delaque, hasta sacando uso de sus campeones infiltradores y la superioridad psíquica.
Como puedes ver aquí no hay ningún plan maquiavélico para llevar la guerra a gran escala con bandas aeldari en Necromunda. Sólo ganas de juguetear con el trasfondo para sacarle el máximo provecho y luego apretar un poco las reglas para que las cosas se parezcan. ¿Útil? Dímelo tú. Pero sin duda es un ejercicio muy divertido. ¿Qué nos deparará esta serie de demenciales ideas? ¿Kroots? ¿Tiránidos tal vez? ¿Puede ponerse la cosa tan loca?

