Una de las cosas que nunca me ha terminado de gustar de Dungeons and Dragons, y los juegos OSR, es la magia vanciana. Eso de aprender para olvidar no me cuadra, qué le vamos a hacer. No me resulta coherente con lo que el trasfondo en general me cuenta sobre la magia. Por eso no he parado de darle vueltas a cómo podría cuadrarme para las partidas que dirijo en Aventuras en la Marca del Este.
Había dos opciones sobre todo: cambiar la forma en que funciona la magia o cambiar cómo se expresa en el trasfondo. Y tanto va el cántaro a la fuente que al final tenía que volver con agua. Se me ocurrió un método que traslada el sistema de ranuras, limitaciones y «olvidos», que además me parece muy divertido.
Resumiendo, que es gerundio.
La magia es demasiado compleja y difícil de manipular como para hacerlo sin más en situaciones peligrosas o estresantes. De hecho es probable que no haya ningún mago verdadero capaz de conjurar «desde cero» en un momento así, necesitando dedicar mucho más tiempo del que dispone en una situación de peligro para poder realizar todos los gestos y palabras sin que se vuelva contra él.

Por eso los hechizos no se conjuran en el momento sino que se preparan con antelación, cuando pueden estar en estado de máxima tranquilidad. Es en esos momentos, durante los descansos largos, cuando un mago, en un estado cercano a la iluminación, realiza la conjuración mientras escribe sobre su piel intrincados símbolos arcanos que atrapan y bloquean los efectos del conjuro y los contienen en su propio cuerpo. Como contener los conjuros en tatuajes temporales hechos con henna o una tinta suave, por ejemplo.
Cuando llega el momento de desatar el conjuro, el mago se limita a «borrar» los símbolos de contención. Eso puede hacerlo tachándolos hasta convertirlos en otros, emborronándolos o arañándolos con las uñas. Al hacer eso la salvaguarda se rompe y los efectos de los conjuros se desatan con toda su energía.
Con la mayor experiencia y pericia, un mago es capaz de reducir el tamaño de las marcas necesarias para contener cada conjuro, creando diseños de contención cada vez más intrincados. Eso le permite llevar cada vez más conjuros y más poderosos en las marcas de su cuerpo.
¿Qué te parece? ¿Lo usarías en alguna ambientación? ¿Te inspira alguna otra cosa? Te leo.

