No estaba muerto (ni estaba de parranda)

Estimados cuatro lectores míos, no es que me haya muerto ni nada por el estilo. Ni he abandonado el blog. Es simple y llanamente que después del tute que me pegué para las Ludus Myrtea me quedé con el seso seco. Entendedme, no es que haya dejado de tener ideas, que las tengo, pero la sobredosis de actividad en las semanas previas hicieron que el cuerpo me pidiera descanso y se está desquitando haciendo que mi actividad friki se haya resentido a nivel de “producción real”.

Estas últimas semanas no he podido escribir ni una línea en condiciones, lo cual es un palo para cualquiera, pero sí que he hecho docenas si no cientos de anotaciones de ideas a desarrollar con el tiempo. Muchas de éstas han sido para Tipos Duros y Savage Worlds, pero bastantes se han ido para Dark Heresy, Fading Suns, Vampiro y alguno más. ¿Cuándo voy a poder desarrollarlas? Pues no lo sé pero no tengo prisa. ¿Cuándo voy a retomar la actividad habitual en el blog? Pronto, porque el hecho de que pueda escribir este aviso y que no lo esté borrando significa que el cerebro ya está entrando en fase de productividad.

¿Qué deparará el futuro? Muchas cosas. Aunque dos de las primeras que quiero terminar son las correcciones y ajustes a las aventuras que dirigí en las jornadas y que pondré en descarga en PDF como mandan los cánones (y como espera casi todo el mundo).

Así que continuad en sintonía, porque tengo muchas cosas maravillosas para vosotros. Y para darme el pegote.

Desafío 30d, día 23: La sesión que más ha durado

En mis grupos de juego nunca hemos sido de pegarnos sesiones maratonianas de jugar (ni siquiera con juegos de estrategia, como cuando intentábamos jugar las batallas de Warhammer 40000 más grandes posibles allá en la época de la 2ª edición), así que no hay mucho donde elegir.

La única candidata a partida “muy larga” que me viene a la cabeza fue una partida que jugamos en la madrugada de un Viernes Santo, rondando el año 96 seguramente. Empezamos cerca de la una de la madrugada y dejamos de jugar (ya por abandono de buena parte de los jugadores, que estaban para el arrastre) a eso de las 10 de la mañana del sábado.

Era una partida de Vampiro La Mascarada (primera edición) y además batimos el propio record de asistencia que hubiera por aquí: como si nos lo hubiéramos propuesto para las fechas, nos reunimos doce jugadores y un DJ. Una cosa muy espectacular en cuestión numérica que, tengo que decirlo, es bastante inmanejable a nivel de partida (y en cuestión de Vampiro, una patada directa al trasfondo).

Nunca repetiré experiencia de intentar dirigir a tantos jugadores a la vez, ni permitir que en mi mesa se siente ningún jugador con síndrome de attention whore.

Blade Runner, película de culto e inspiración

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que se han cumplido 30 años de su estreno (y por lo tanto es una película moderna, ya que se estrenó después de que yo naciera y ese criterio no admite discusión), se me ha ocurrido que podía comentar un poco hasta qué punto una única película es capaz de convertirse en el referente visual de todo un género (el cyberpunk) y por ende, de toda una corriente de juegos de rol posteriores.

Es de sobras conocido que Blade Runner está basada (yo casi diría más bien inspirada, ya que los puntos de distanciamiento son muy grandes) en la novela corta (o cuento largo) ¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas? del enormísimo Phillip K. Dick.

Sin embargo, el tono y la ambientación de la novela no es el mismo que en la película, siendo en la primera una distopía mucho más clásica, más cercana a 1984 o Fahrenheit 451 que al mismo trasfondo que existe en la película de Ridley Scott.

Precisamente en el tono y ambientación creo que es donde Blade Runner ha creado tantos deudores. Aunque pocos podrían discutir que William Gibson es el padre (tal vez no en solitario, pero sí como el más influyente) del género cyberpunk, Blade Runner son los genes de la imaginería del género.

Las calles atiborradas de personas hasta el agobio, caminando tan pegados que deben aprender a soportar el roce continuo del resto de viandantes anónimos, con el mismo futuro gris, vestidos con ropas de colores apagados y anodinos, bombardeados constantemente por anuncios de colores chillones que gritan las consignas mercantiles a todo volumen, permanentemente protegiéndose de la lluvia ácida en constante penumbra provocadas por la salvaje contaminación del medio ambiente. La humedad y la suciedad impregnándolo todo, en tal grado que incluso el aire mismo se torna denso, opresivo, tan opaco que incluso la luz más fuerte parece ahogarse en su misma fuente.  El aspecto de la decadencia de la civilización humana alcanzada a través de su propia eficiencia; la especie muriendo lentamente por culpa de su propio éxito.

Una visión de una calle desierta en el Los Ángeles de Blade Runner
Los Ángeles, 2019

La imagen de una película que jamás pretendió pertenecer a un género (que por entonces ni siquiera existía como tal) y que lo ha influido tanto que treinta años después se siguen utilizando las mismas bases que asentó el mundo donde Rick Deckard buscaba a los pellejudos. Evidentemente, los juegos de rol no han sido impermeables a ello (ni lo han pretendido nunca) y no sólo Cyberpunk (en sus distintas encarnaciones 2013, 2020 y… esas otras) y Shadowrun (los dos juegos de ambientación cyberpunk por antonomasia) han sido llevados de la mano por Bladerunner en búsqueda de su identidad, sino que otros tan distintos como Vampiro (y todo su universo gótico-punk) o Warhammer 40000 (Sobre todo en su encarnación más Dark Heresy ¿Qué es una ciudad-colmena sino una arcología llevada a su máxma expresión?) tienen no ya indicios, sino trazas evidentes de la imaginería bladerunneriana en sus bases. Y sólo por citar algunos de los que conozco, estoy seguro de que cualquier lector podría añadir más nombres a la lista (y espero que lo hagáis, que me encanta descubrir lo que no sé).

Una calle atestada de gente.

Sinceramente creo que si no hubieran hecho esta película, el mundo literario y rolero tal y como lo conocemos hoy no habría existido nunca. Tal vez se parecería, no sería igual.

¿Qué pensáis vosotros?

El génesis, 20 años después

Hace 20 años, hora arriba, hora abajo, el 20 de junio de 1992, entré en Aliens.

Los 2d10 originales
Mis 2d10 iniciales.

No sabría decir si Aliens era lo que hoy llamamos una librería especializada, aunque cumplía de sobras con los cánones de la mayoría de las tiendas frikis: poco espacio y todo atiborrado de estanterías y expositores a rebosar de merchandising, cómics, libros, cajas de juegos, y más libros. Era la primera vez que visitaba una tienda así y alucinaba pepinillos. Fue toda una experiencia.

Cuando llegué, un chaval salía de la trastienda para preguntarle al dueño algo acerca de unos poderes de un juego de Bola de Dragón. Así que también había un juego de Bola de Dragón… Chico, hay de todo en ésto de los juegos de rol.

Aliens estaba ya en proceso de liquidación y cierre, así que tampoco pude volver después

Manual y pantalla de Vampiro 1ª edición.
Básico y pantalla de Vampiro 1ª

de aquel día. Sin embargo aproveché bien el momento: Vampiro la Mascarada con su pantalla (la edición primigenia de Diseños Orbitales), Warhammer 40000 Rogue Trader (edición de Alfil) y Warhammer 40000 2ª edición (en inglés, con dos cojones). De Vampiro me dejó fascinado la idea del mundo oscuro plagado de peligros sobrenaturales tan cercanos, de Warhammer 40K me tiró la idea de enormes tipos con armaduras potenciadas jugándose el pellejo contra alienígenas desalmados en el futuro lejano. La verdad es que en aquel momento pensé que las ediciones que había comprado de W40K eran la misma, pero traducida una y en inglés con más cosas chulas la de la caja, y con el tiempo descubrí que no era así (a mí eso de las diferentes ediciones era algo que todavía nadie me había explicado). Además mis primeros dos dados de 10 caras, uno naranja y otro azul cristalino, que a día de hoy todavía conservo, varios botes de pintura y pinceles.

Recuerdo que cuando cogí todo aquello, el dueño de la tienda me preguntó si es que me había tocado la lotería. Yo le respondí que, en realidad, es que había aprobado con todo el curso limpio y me habían dejado regalármelo. Fue el primer gasto de muchos, yo podría haber pagado la universidad de los facehuggers de aquella tienda.

Warhammer 40000 Rogue Trader retapado
El lomo actual de mi Rogue Trader

No todo fueron risas y alegrías en el día, apenas a 200m de la tienda, el encolado de Rogue Trader crujió y casi me quedé con las tapas en una mano y las páginas interiores en la otra. Todavía me duele cuando me acuerdo, tanto que hace unos pocos años decidí que me lo reencuadernaran.

20 años después del auténtico génesis, hoy, tengo manuales y miniaturas tal vez por mayor valor nominal del que tiene mi propio coche, he liquidado más eldar, aplastado más toreadores, derribado más cazas TIE, vaciado más cargadores de munición sin casquillo Militech, tirado los trastos a más hijas de posaderos, salvado (y arrasado) más aldeas, descabezado más zombies, rescatado más tecnología Ur y hecho más tratos con dragones (aunque no debería) de los que la gente es capaz siquiera de imaginar.

La magia de los primeros tiempos no es la misma que ahora, pero no me quejo: la magia de ahora puede ser diferente, pero no desmerece.

Bienvenidos a TPF: Génesis, mi nuevo espacio para la magia antigua y nueva (y los ciberpsicópatas, los vehículos artillados, los aviones de combate, las elfas cañón, la munición de gran calibre,…).