Las llamadas «fuente de los deseos» (o pozo) son un elemento arquitectónico del mundo real que, seguramente no funcionan. Pero que encajan estupendamente como objeto mágico para juegos de rol OSR de este blog.
A pesar del nombre las fuentes de los deseos son más bien fuentes transmutadoras, pues convierten unas clases de tesoros en otros a partir de la propia voluntad de quien las utiliza. Aunque no se puede decir que sean muy fiables. De manera habitual toman la forma de fuentes poco profundas, aunque muy variables entre sí. Algunas son sencillas, simples, mientras otras están bellamente labradas con filigranas decorativas. El único punto en común es el tenue resplandor azulado que desprende el agua y que las identifica claramente como objetos mágicos. Es obvio decir que las fuentes son artefactos mágicos estáticos y que son imposibles de mover del lugar en que fueron contruidas.
No está claro cómo llegan a serlo, si es por algún conjuro de creación de objetos o por la mera creencia de quienes la utilizan. El caso es que si se quedan sin agua dejan de funcionar, recuperando su magia cuando vuelven a llenarse.
Cualquiera puede utilizar una fuente de los deseos. Es tan simple como desear un objeto con mucha fuerza mientras se lanza al interior de la fuente un tesoro de valor equivalente o superior. Después el jugador lanza 1d6. Con un resultado de 1 el fondo de la fuente se convierte en un abismo infinito que se traga lo entregado pero no devuelve nada. Bajo un resultado de 2 a 4 no ocurre nada y el personaje jugador no podrá volver a intentarlo hasta subir de nivel, porque le ha faltado fe. Con un 5 o 6 el fondo se convierte en el abismo infinito que se traga lo entregado y pasado unos segundos lo devuelve convertido en el objeto que el aventurero deseaba.
Es conocido que a veces las fuentes de los deseos han devuelto filos etéricos u arcos de ráfaga, aunque nunca se ha tenido noticia de que ocurra con objetos únicos.

