Serie B: Ascenso mortal (Killer Mountain)

El canal SyFy (antes conocido como SCI FI, no lo perdáis de vista porque está en el podio de las productoras de bodrios) nos trae este telefilme, de nombre Killer Mountain en su idioma original (para diferenciarla de Snowman’s Pass, otra película del 2004 que aquí también se llamó Ascenso mortal y que tiene pinta de ser tan mala como ésta), que cumple con todos los requisitos de la serie B y seguramente más de uno y más de dos de la serie Z.

No nos engañemos, con el título podríamos llegar a pensar que estamos ante una copia de Máximo Riesgo (película muy aprovechable de Stallone; de cuando Renny Harlin hacía películas entretenidas al menos), pero nada más lejos de la realidad.

En este caso nos encontramos con un grupo de gente, pagada por un ricachón, que buscan algo en una montaña sagrada sólo para acabar siendo convertidos en confetti por el monstruo de turno. Pero resulta que en ese grupo está la ex del protagonista (Aaron Douglas, Galen Tyrol en Galactica), el escalador más heróicamente torpe, panzón e inepto del mundo, al que enseguida le ofrecen la oportunidad de liderar la expedición de rescate. Aunque, como suele ser preceptivo, nada es lo que parece y el ricachón busca algo en esa montaña, que no es sagrada por nada y que incluye militares que no son militares y cosas del ramo. Si el resumen te resulta difícil de entender, deberías ver las lagunas que tiene la película.

Bajo esa premisa, todo a partir de ahí es infumable, de verdad de la buena.

La música que asciende de intensidad y tiene su momento más épico justo en el momento en que un helicóptero aterriza sin el mayor problema, un monstruo enorme que parece que vaya pisando cáscaras de huevo pero ninguno de los personajes escucha, científicos que hacen perforaciones usando C4, militares que suben a pleno pulmón a altitudes a las que los protagonistas necesitaron un chute de una droga experimental potencialmente mortal, diálogos patético penosos dignos de un guionista cani, naves industriales llenas de hierros oxidados pretendiendo pasar por estructuras de civilizaciones perdidas, efectos especiales que hacen parecer moderno a Ray Harryhausen y un largo etcétera de despropósitos, que desaconsejan su visión a menos que sea con un buen tubo de LSD y unos amigotes con ganas de pasar un rato de descerebre total y absoluto.

He visto cientos de películas de serie B y puedo decir que muchas son divertidas de lo malas que son (ahí está la gracia de verlas, claro), pero Ascenso mortal no es de esas. Ascenso mortal es mala y aburrida, mucho.

Recordad, la clave está en el LSD. Que rule.

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