Llega de nuevo este entrañable (discutible) periodo de vacaciones (ajá) en que disfrutamos (vamos viendo si eso) de la familia (lo que tú digas) y las comilonas (bueno, vale). En cualquier caso, desde este blog queremos enviar nuestros mejores deseos y que, si no disfrutables y felices fiestas, al menos os sean llevaderas. Pero que si pueden ser felices, mejor, ¿eh?
Para colaborar en que, cuando os encontréis en el peor momento de los días venideros, recordéis que podría ser peor, aquí queda el siguiente villancico de la Iglesia Lovecraftiana, que el autor pensó que era buena idea escribir y ponerlo públicamente.
El profundillo, alegre soniquete cthulhoideo
El camino que lleva a R’lyeh
baja al abismo que el tiempo olvidó.
Los profundillos quieren ver a su dios.
Le traen cultistas para un buen almorzar.
Iä! Iä! Iä! Iä! Cthulthu fhtagn!
Ha despertado bajo el negro mar
el Primigenio.
Yo quisiera arribar a R’lyeh
ver su arquitectura del todo demencial.
Hay uno que esto le va a escocer,
jódete Euclides que aquí no pintas na.
Iä! Iä! Iä! Iä! Chulu fhtagn!
Sus sectarillos loas le van a cantar
bajo el mar.
De estrellas hay alineación,
ponen por fin al gran Katulu a arrasar.
Vaya mierda de felicitación,
mandando todo y por completo a pastar.
Iä! Iä! Iä! Iä! Zulju fhtagn!
Este nombre no hay quien lo diga bien
cojones ya.
Bonus track
De camino a la total destrucción,
Kazulu descubre que ahí hay alguien más.
Cambia de rumbo para ver ese ser.
Todo apunta que paliza va a haber.
Iä! Iä! Iä! Iä! Kazulu fhtagn!
En una piña en el fondo del mar,
Bob va a palmar.
La ilustración de cabecera es una herejía perpetrada sobre una obra de original de Jeff Himmelman, de nombre «Cthulhu, Lord of R’lyeh«.
Ah, y el año pasado ya hubo otros villancicos. No escarmentamos.

