Desafío 30d, día 24: La sesión que menos ha durado

Creo que la he nombrado ya unas cuantas veces como uno de los hechos más lamentables en todo el tiempo que llevo jugando rol. Es el intento de partida de Zombie AFMBE en que, intentando hacer el principio de una campaña de supervivencia a largo plazo que se planteaba desde el primer día de la invasión zombie, un jugador decidió que aquello era demasiado aburrido y procedió a reventar la partida desde dentro, faltando primero al concepto de personaje, después a la diversión del resto de jugadores (a los que sí les atraía la idea) y por último a mi trabajo.

Lo que más me jodió fue el mal regusto que quedó del juego, a pesar de que la culpa la tuviera un jugador concreto. En dos ocasiones he visto que ocurría eso (dos jugadores que se aburrían y decidían dinamitar la diversión ajena por gusto) y a los dos jugadores les eché la cruz.

En este caso (que me estoy yendo por las ramas rencorosas) la partida no pasó ni de los tres cuartos de hora. Triste y lamentable como pocas cosas.

Desafío 30d, día 19: El juego que nunca he dirigido y me habría gustado

Tengo en este caso dos enormes frustraciones pendientes con un par de juegos.

Por un lado tendríamos Zombie All Flesh Must Be Eaten (Zombie AFMBE, para los amigos) y por el otro el Señor de los Anillos CODA. En ambos lo he intentado y los dos se han quedado a las puertas de conseguirlo.

En el caso de Zombie AFMBE, siendo estrictos, se podría decir que incluso empecé a dirigir una partida en una ocasión. Haciendo gala de un sentido muy clásico la aventura comenzaba en una situación cotidiana de un día cualquiera: los personajes se encontraban en un banco cuando ocurría un atraco y las víctimas de un tiroteo posterior entre los atracadores y la policía comenzaban a levantarse después de morir y empezar su propia fiesta. Me pareció una idea estupenda para empezar una campaña en que se prolongara durante bastante tiempo y consiguiera que los personajes iniciales (gente bastante común) acabaran convirtiéndose en los reyes del mambo en una ciudad amurallada post apocalíptica (al cabo de muchos meses de sesiones y algunos años de tiempo dentro del juego). Aquello fue en 2005 (antes de que yo pudiera llegar a conocer The Walking Dead, por ejemplo, pero ni falta que me hacía teniendo vistas tantas películas de George A. Romero, Ruggero Deodato, Lucio Fulci, Lamberto Bava, etc.). Pero a uno de los jugadores se le metió en la cabeza que aquello no le gustaba y dinamitó la partida desde dentro, dando al traste con la diversión de todos y quitándome las ganas de dirigir nada. Por supuesto a semejante cretino le tengo más que prohibido sentarse a mi mesa de juego. Por los siglos de los siglos.

Con el Señor de los Anillos CODA (que nunca diré bastantes veces que es un juego muy minusvalorado), me ocurrió que cuando me hice con él ya no tenía grupo de juego habitual y se fue quedando relegado poquito a poco hasta que después de crear unos poquitos contenidos se quedó en una esquina cogiendo polvo. Pero me habría molado, hasta la fecha sigo pensando que es el juego que más coherente es con el universo de Tolkien sin excederse ni restringir.