La nueva gesta de La Marca del Este

Ayer colgó Steinkel la entrada más triste y aconcongojadora que jamás pude pensar que leería allí. Es difícil expresar lo que sentí al leer cómo alguien, que se ha ganado tanto mi admiración por haber conseguido sacar adelante un proyecto que ha crecido hasta convertirse poco menos que en referencia nacional desde la nada, no tiene ánimos ni fuerzas para decir otra cosa que:

Testigos sois de la ilusión y empeño que hemos puesto en sacrificar parte de nuestro tiempo, incluso familiar, para sacar adelante este sueño. Pero la vida, dramáticamente, nos pone en su sitio, de manera implacable y cruel. […]

Todo yace hecho añicos, anegado, destrozado. Nuestra fábrica, la mis mis abuelos, que tanto nos costó echar hacia delante, trabajando horas y horas. […]

No puedo luchar contra tan poderosos enemigos y hoy, destruido, me rindo. […]

Lucharé por recuperar mi sustento, mi trabajo y el de las familias que dependen de nosotros. No me queda otra. Ahora no sé si tendré tiempo para proseguir con todo lo demás. Lo veré según avance estos días que se adivinan amargos.

 Y a pesar de todo, no puedo dejar de pensar que ésto es sólo el principio de una gesta más en el camino de los chicos tras La Marca del Este (Pedro, Salva, Cristóbal, Mateo, Francisco, Javier, José Luís), un escollo, grande como pocos, del que volverán a salir adelante porque ha quedado claro que, habiendo hecho lo que han hecho, viviendo en el lugar donde los dramas parecen cebarse desde hace ya años, los verdaderos héroes de La Marca son ellos.

Y los héroes a veces caen, pero mientras existe el hálito de vida siempre se levantan.

Mi más sentido apoyo para con ellos. Fuerza, héroes.