12 meses, 12 módulos – Fractura

Este mes soy yo el responsable del módulo publicado en la iniciativa 12 meses 12 módulos. Así que, os invito a que paséis por allí a conocer lo que puede ocurrir cuando una fragata imperial se ve azotada sin protección por el espacio disforme y los acólitos de la Inquisición de Warhammer 40000 Dark Heresy se disponen a descubrir cualquier indicio de corrupción.

Blade Runner, película de culto e inspiración

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que se han cumplido 30 años de su estreno (y por lo tanto es una película moderna, ya que se estrenó después de que yo naciera y ese criterio no admite discusión), se me ha ocurrido que podía comentar un poco hasta qué punto una única película es capaz de convertirse en el referente visual de todo un género (el cyberpunk) y por ende, de toda una corriente de juegos de rol posteriores.

Es de sobras conocido que Blade Runner está basada (yo casi diría más bien inspirada, ya que los puntos de distanciamiento son muy grandes) en la novela corta (o cuento largo) ¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas? del enormísimo Phillip K. Dick.

Sin embargo, el tono y la ambientación de la novela no es el mismo que en la película, siendo en la primera una distopía mucho más clásica, más cercana a 1984 o Fahrenheit 451 que al mismo trasfondo que existe en la película de Ridley Scott.

Precisamente en el tono y ambientación creo que es donde Blade Runner ha creado tantos deudores. Aunque pocos podrían discutir que William Gibson es el padre (tal vez no en solitario, pero sí como el más influyente) del género cyberpunk, Blade Runner son los genes de la imaginería del género.

Las calles atiborradas de personas hasta el agobio, caminando tan pegados que deben aprender a soportar el roce continuo del resto de viandantes anónimos, con el mismo futuro gris, vestidos con ropas de colores apagados y anodinos, bombardeados constantemente por anuncios de colores chillones que gritan las consignas mercantiles a todo volumen, permanentemente protegiéndose de la lluvia ácida en constante penumbra provocadas por la salvaje contaminación del medio ambiente. La humedad y la suciedad impregnándolo todo, en tal grado que incluso el aire mismo se torna denso, opresivo, tan opaco que incluso la luz más fuerte parece ahogarse en su misma fuente.  El aspecto de la decadencia de la civilización humana alcanzada a través de su propia eficiencia; la especie muriendo lentamente por culpa de su propio éxito.

Una visión de una calle desierta en el Los Ángeles de Blade Runner
Los Ángeles, 2019

La imagen de una película que jamás pretendió pertenecer a un género (que por entonces ni siquiera existía como tal) y que lo ha influido tanto que treinta años después se siguen utilizando las mismas bases que asentó el mundo donde Rick Deckard buscaba a los pellejudos. Evidentemente, los juegos de rol no han sido impermeables a ello (ni lo han pretendido nunca) y no sólo Cyberpunk (en sus distintas encarnaciones 2013, 2020 y… esas otras) y Shadowrun (los dos juegos de ambientación cyberpunk por antonomasia) han sido llevados de la mano por Bladerunner en búsqueda de su identidad, sino que otros tan distintos como Vampiro (y todo su universo gótico-punk) o Warhammer 40000 (Sobre todo en su encarnación más Dark Heresy ¿Qué es una ciudad-colmena sino una arcología llevada a su máxma expresión?) tienen no ya indicios, sino trazas evidentes de la imaginería bladerunneriana en sus bases. Y sólo por citar algunos de los que conozco, estoy seguro de que cualquier lector podría añadir más nombres a la lista (y espero que lo hagáis, que me encanta descubrir lo que no sé).

Una calle atestada de gente.

Sinceramente creo que si no hubieran hecho esta película, el mundo literario y rolero tal y como lo conocemos hoy no habría existido nunca. Tal vez se parecería, no sería igual.

¿Qué pensáis vosotros?

Opinión personal sobre los retroclones

El tema de los retroclones es una de las cosas que ha hecho correr más ríos de tinta en los últimos tiempos por los diferentes lugares en que me he movido, imagino que en nuestro país incentivado también en buena parte por el éxito que ha cosechado La Marca del Este. Pues sí, pues no, son simples de manejar, usan sistemas de juego arcaicos, apelan a la nostalgia más que a la calidad, etcétera.

Vaya por delante como anotación que los retroclones no son una cuestión exclusiva de los juegos de rol, ni de D&D. Ahí tenéis ejemplos ya de años de antigüedad con el Mini Cooper en el ámbito automovilístico o el éxito de los videojuegos de estilo totalmente 8bits como Super Meat Boy en tiempos bastante más recientes.

Yo tengo sensaciones enfrentadas con el tema del retroclonismo. Me explico. Por un lado me resulta liberadora la aparente sencillez que lo envuelve todo, los sistemas de reglas sin complejidades desmesuradas y sin pretender tener un perfecto calco de la realidad, la simplicidad de las aventuras y probablemente la acción más directa. Eso me permite tener una catársis de diversión directa y “en bruto”, sin complicaciones ni limitaciones que en otros entornos llegan a ser un estorbo.

Lo que veo que pierdo con el ámbito retro son, con demasiada frecuencia, los sistemas de reglas avanzados (no por complejidad, sino por depurados y aptos para toda situación sin retapadillos), así como el énfasis que se ha ido desarrollando a lo largo de los años hacia aventuras más complejas a nivel narrativo y potenciando los aspectos más distantes del combate, añadiendo intriga, suspense y cuestiones sociales como una dimensión más.

Si tuviera que compararlos con el cine, haría la equiparación entre Los Mercenarios (Expendables) y El silencio de los corderos. El silencio de los corderos es un ejercicio narrativo de una madurez tremenda, tocando temas y personajes de moral brutalmente gris, donde la violencia no es física y la tensión es emocional. Divierte y entretiene por el maremágnum psicológico, pero puede llegar a ser agotador.

Habrá quien diga que Los Mercenarios (y los retroclones) adolecen de falta de calidad y desarrollo, y puede que en algún caso sea cierto, pero la parte que a mí me gana es la diversión inmediata, sin complicaciones, directa al grano, que disfrutas como un enano con frutos secos y refrescos en la mesa, hasta dando saltos de alegría cuando ensartas el corazón del dragón. Un auténtico placer que, si bien tal vez con el tiempo sientes que echas en falta algo con “más sustancia”, siempre mantiene su capacidad de liberación de las complicaciones habituales.

Es que al final, lo que prima sobre todo lo demás, es siempre la diversión.

El génesis, 20 años después

Hace 20 años, hora arriba, hora abajo, el 20 de junio de 1992, entré en Aliens.

Los 2d10 originales
Mis 2d10 iniciales.

No sabría decir si Aliens era lo que hoy llamamos una librería especializada, aunque cumplía de sobras con los cánones de la mayoría de las tiendas frikis: poco espacio y todo atiborrado de estanterías y expositores a rebosar de merchandising, cómics, libros, cajas de juegos, y más libros. Era la primera vez que visitaba una tienda así y alucinaba pepinillos. Fue toda una experiencia.

Cuando llegué, un chaval salía de la trastienda para preguntarle al dueño algo acerca de unos poderes de un juego de Bola de Dragón. Así que también había un juego de Bola de Dragón… Chico, hay de todo en ésto de los juegos de rol.

Aliens estaba ya en proceso de liquidación y cierre, así que tampoco pude volver después

Manual y pantalla de Vampiro 1ª edición.
Básico y pantalla de Vampiro 1ª

de aquel día. Sin embargo aproveché bien el momento: Vampiro la Mascarada con su pantalla (la edición primigenia de Diseños Orbitales), Warhammer 40000 Rogue Trader (edición de Alfil) y Warhammer 40000 2ª edición (en inglés, con dos cojones). De Vampiro me dejó fascinado la idea del mundo oscuro plagado de peligros sobrenaturales tan cercanos, de Warhammer 40K me tiró la idea de enormes tipos con armaduras potenciadas jugándose el pellejo contra alienígenas desalmados en el futuro lejano. La verdad es que en aquel momento pensé que las ediciones que había comprado de W40K eran la misma, pero traducida una y en inglés con más cosas chulas la de la caja, y con el tiempo descubrí que no era así (a mí eso de las diferentes ediciones era algo que todavía nadie me había explicado). Además mis primeros dos dados de 10 caras, uno naranja y otro azul cristalino, que a día de hoy todavía conservo, varios botes de pintura y pinceles.

Recuerdo que cuando cogí todo aquello, el dueño de la tienda me preguntó si es que me había tocado la lotería. Yo le respondí que, en realidad, es que había aprobado con todo el curso limpio y me habían dejado regalármelo. Fue el primer gasto de muchos, yo podría haber pagado la universidad de los facehuggers de aquella tienda.

Warhammer 40000 Rogue Trader retapado
El lomo actual de mi Rogue Trader

No todo fueron risas y alegrías en el día, apenas a 200m de la tienda, el encolado de Rogue Trader crujió y casi me quedé con las tapas en una mano y las páginas interiores en la otra. Todavía me duele cuando me acuerdo, tanto que hace unos pocos años decidí que me lo reencuadernaran.

20 años después del auténtico génesis, hoy, tengo manuales y miniaturas tal vez por mayor valor nominal del que tiene mi propio coche, he liquidado más eldar, aplastado más toreadores, derribado más cazas TIE, vaciado más cargadores de munición sin casquillo Militech, tirado los trastos a más hijas de posaderos, salvado (y arrasado) más aldeas, descabezado más zombies, rescatado más tecnología Ur y hecho más tratos con dragones (aunque no debería) de los que la gente es capaz siquiera de imaginar.

La magia de los primeros tiempos no es la misma que ahora, pero no me quejo: la magia de ahora puede ser diferente, pero no desmerece.

Bienvenidos a TPF: Génesis, mi nuevo espacio para la magia antigua y nueva (y los ciberpsicópatas, los vehículos artillados, los aviones de combate, las elfas cañón, la munición de gran calibre,…).