[Tipos Duros] Películas y Capítulos

Tipos Duros es una ambientación que se presta mucho a las partidas cortas, directas y sin relación directa, muy en línea con las One Sheet Adventures típicas de Savage Worlds, pero eso no quiere decir que estén separadas por completo unas de otras, ni que no se puedan hacer campañas con el mismo grado de profundidad que con otros juegos.

Por esos motivos y por que todos sabemos de qué pie cojea el juego, las aventuras de Tipos Duros se denominan Películas o Capítulos. ¿Qué distingue a una Película de un Capítulo? Elemental.

Un Capítulo es una aventura en una hoja (formato con el que cualquiera que haya jugado a Savage Worlds estará familiarizado), tal cual, solo que pasada por el tamiz del ambiente de Tipos Duros. Por tanto es corta de necesidad (dos páginas, claro, una hoja) y hay poco espacio para grandes desarrollos, empezando con frecuencia en medio del meollo de la acción. Una condición interesante sería que cada capítulo fuera autoconclusivo, es decir: que empiece y acabe todo en uno, sin dejar grandes flecos que tengan que ser resueltos en otro momento. ¿Por qué? Pues porque las series de tipos duros solían ser así y rara vez de un capítulo a otro de la misma serie se heredaban muchos detalles. ¿Es imprescindible esto? No, y aunque es más fiel al concepto original siempre puedes hacer algo más del estilo de las series modernas, aunque llegados a este punto… ¿por qué no hacer una película?

Una Película es una aventura más larga y convencional, aunque eso sea muy relativo, pero con espacio suficiente para tener una introducción, un desarrollo nada escueto y una conclusión a la altura de las circunstancias. En una película hay lugar para un mejor desarrollo de los personajes, tramas más intrincadas y complejas, así como mayor cantidad de conflictos mezclados con suspense argumental. En Tipos Duros es como vamos a llamar a las aventuras que sean más largas que una aventura en una hoja y, por tanto, den para más que una tarde de diversión desenfrenada.

Pero, ¿y si quiero hacer varias partidas que estén interconectadas de alguna manera? Fácil, como siempre se ha hecho, pero no lo vamos a llamar campaña porque como que no pega.

Cuando varios Capítulos comparten un mismo entorno de juego, como por ejemplo si transcurren dentro de la misma caja de arena o comparten protagonistas o antagonistas, entonces se dice que forma parte de una Serie. ¿Y si hago dos tandas? Entonces son dos Temporadas. Con un par.

Otra vuelta de tuerca es que en lugar de enlazar varios Capítulos enlacemos varias Películas. ¿Entonces qué nombre le ponemos? Acertaste, entonces estamos hablando de una Saga.

Después de esto habrás llegado a una conclusión: que en realidad no hay diferencia ninguna con lo que siempre se ha llamado campaña, al menos con la Saga que las Series tienen la obligación de incluir partidas muy cortas. Y lo sé, pero no me negarás que llamarlas así es mucho más acorde a la idea del juego.

Serie B: Ascenso mortal (Killer Mountain)

El canal SyFy (antes conocido como SCI FI, no lo perdáis de vista porque está en el podio de las productoras de bodrios) nos trae este telefilme, de nombre Killer Mountain en su idioma original (para diferenciarla de Snowman’s Pass, otra película del 2004 que aquí también se llamó Ascenso mortal y que tiene pinta de ser tan mala como ésta), que cumple con todos los requisitos de la serie B y seguramente más de uno y más de dos de la serie Z.

No nos engañemos, con el título podríamos llegar a pensar que estamos ante una copia de Máximo Riesgo (película muy aprovechable de Stallone; de cuando Renny Harlin hacía películas entretenidas al menos), pero nada más lejos de la realidad.

En este caso nos encontramos con un grupo de gente, pagada por un ricachón, que buscan algo en una montaña sagrada sólo para acabar siendo convertidos en confetti por el monstruo de turno. Pero resulta que en ese grupo está la ex del protagonista (Aaron Douglas, Galen Tyrol en Galactica), el escalador más heróicamente torpe, panzón e inepto del mundo, al que enseguida le ofrecen la oportunidad de liderar la expedición de rescate. Aunque, como suele ser preceptivo, nada es lo que parece y el ricachón busca algo en esa montaña, que no es sagrada por nada y que incluye militares que no son militares y cosas del ramo. Si el resumen te resulta difícil de entender, deberías ver las lagunas que tiene la película.

Bajo esa premisa, todo a partir de ahí es infumable, de verdad de la buena.

La música que asciende de intensidad y tiene su momento más épico justo en el momento en que un helicóptero aterriza sin el mayor problema, un monstruo enorme que parece que vaya pisando cáscaras de huevo pero ninguno de los personajes escucha, científicos que hacen perforaciones usando C4, militares que suben a pleno pulmón a altitudes a las que los protagonistas necesitaron un chute de una droga experimental potencialmente mortal, diálogos patético penosos dignos de un guionista cani, naves industriales llenas de hierros oxidados pretendiendo pasar por estructuras de civilizaciones perdidas, efectos especiales que hacen parecer moderno a Ray Harryhausen y un largo etcétera de despropósitos, que desaconsejan su visión a menos que sea con un buen tubo de LSD y unos amigotes con ganas de pasar un rato de descerebre total y absoluto.

He visto cientos de películas de serie B y puedo decir que muchas son divertidas de lo malas que son (ahí está la gracia de verlas, claro), pero Ascenso mortal no es de esas. Ascenso mortal es mala y aburrida, mucho.

Recordad, la clave está en el LSD. Que rule.

Serie B: El ataque del tiburón de dos cabezas

Una de mis más frikis pasiones (o tal vez perversiones) han sido, desde siempre, las películas del Serie B y Z. Probablemente una de las cosas que más me llaman la atención de esas películas, es el descaro y sinvergonzonería con que se adentran en conceptos que las películas de gran presupuesto no se atreven a meterse (normalmente).

La fantasía más absurda, la ciencia ficción más opera, el terror más sangriento, la comedia más bruta,… todo tiene cabida en la Serie B. Es al cine lo que el pulp a la literatura de principios del S. XX. Y teniendo en cuenta los presupuestos miserables que tienen, normalmente tiene cabida de forma bastante cutre, casposa y con resultados bastante patéticos. A veces tienen incluso buenas ideas, aunque lo habitual es que copien descaradamente una y otra vez los mismos argumentos e historias; y cuando tienen una buena idea, los presupuestos bajísimos consiguen que tenga un aspecto espantoso.

¿Qué gracia tienen las películas de serie B y Z normalmente? Pues lo desenfadado (no hay nada peor que una película así que pretende tomarse en serio a sí misma), el humor absurdo (no siempre premeditado) y el descanso que le da a la neurona el ver una película cuyo argumento no hay por donde cogerlo (no es que le puedas encontrar fallos, es que lo difícil es encontrar la coherencia). Además, es un divertimento barato y que se disfruta más cuanto más sean los que participan (algunos dirían que incluso se disfruta más con grandes dosis de fumada o alcohol en el cuerpo) y sobre todo: es sincero, porque tanto el que hace una película de serie B, como el que se pone a verla a propósito, saben que lo que van a ver seguramente no valga dos duros.

Así que, desde hoy y emulando al de los pantanos, queda inaugurada esta nueva sección en el blog, dedicada a reseñar los diferentes engendros fílmicos que pasen por mis audiciones privadas de Serie B. Por cierto que, algunas ideas que se pueden ver en estas películas, si en una novela o película convencional no encajarían de ninguna manera, estoy seguro de que en muchos casos quedarían de lujo en el entramado de una aventura rolera. ¿O no?

El ataque del tiburón de dos cabezas (2-Headed Shark Attack)

Carátula de la película.
La terrorífica carátula

“¡Un cuerpo, dos cabezas y 6000 dientes!”

Si hay una productora que ha supuesto el resurgir absoluto y brutal del cine de serie Z es The Asylum, con joyas como la que hoy vamos a destripar y otras como Megatiburón contra crocosaurio o Boa contra Pitón, que han redefinido por completo lo que es reutilizar argumentos y hasta secuencias enteras de películas (peor aún que cuando lo hacía Roger Corman).

En esta ocasión tenemos un grupo de estudiantes (liderados por una Carmen Electra en un improbable trabajo docente) que se apuntan a un curso de verano o algo así (qué mas dará), sólo para acabar convirtiéndose en la comida de un gigantesco tiburón con dos cabezas. Habéis leído bien, amiguitos, un tiburón enorme con dos cabezas (el colmo de la hidrodinámica, la pesadilla para cualquier estudiante de dinámica de fluidos), capaz de ventilarse a un incauto en dos trozos o a dos incautos de un bocado fullduplex (según la escena). Para más inri, los pobrecitos, en medio de una delirante huida (donde sólo falta que alguien proponga intentar escapar atravesando a nado el tracto digestivo del tiburón) se refugian en un atolón que se está hundiendo a ojos vista (maldito cambio climático), así que pintan bastos y mordiscos para todos mientras los demás gritan espantados obviedades como “ahí viene el tiburón!” o “oh dios mío, se está comiendo a Timmy!”, aunque la palma se la lleva una que ante la visión de una aleta dorsal grita tranquilizadoramente “debe ser una medusa”.

Visión del tiburón de dos cabezas, amenazador como él sólo.
Dos cosas hay importantes en una película así: el monstruo improbable…

Por supuesto la peli contiene todos los tópicos del género y sigue el paradigma de las pelis con adolescentes y bichos asesinos a rajatabla, con abundancia de mamellas en libertad (aunque no sea en esta ocasión Carmen Electra quien las enseñe, aunque salga como cabeza de cartel), mucho pompis respingón, bikinis minúsculos y personajes completamente imbéciles. Lo que es de esperar. Los personajes se verán en una auténtica lucha desesperada por la supervivencia en un entorno hostil y completamente aislado, en el que los barcos que no tienen nada que ver con la historia se ven pasar al fondo constantemente.

Los efectos especiales están ligeramente sobre la media en esta clase de producciones, con secuencias enteras generadas por ordenador y que no habrían destacado en las escenas entre niveles de un videojuego de hace 5 años. Pero no toda la casquería es digital, no amiguitos, también hay escenas de tiburón de gomaespuma con litros y litros de mercromina, dándole un aire extra a bazofia ochentera que apela al sentimiento nostálgico de quienes disfrutamos con estas cosas. La música… esto… no sé. ¿Había música?

Las protagonistas, mostrando más carne que cerebro.
…y las igualmente improbables mamellas turgentes.

Como película-bazofia le doy un aprobado incluso. Recomendable para aquellos a quienes la serie Z les mola y que se divierten con la oda al absurdo que representa el guión de una película así.

Blade Runner, trigésimo aniversario

Hoy se cumplen 30 años del estreno de Blade Runner. Un minuto de silencio por esas lágrimas en la lluvia.