El mundo de Tipos Duros

El mundo de Tipos Duros no es exactamente el nuestro (o sí), pero se le parece mucho (o no). No es ni pretende ser original, porque está formado por miles de pequeños retazos y lugares comunes salidos de las muchas fuentes de inspiración. Así que, en realidad, ya sabes cómo es: lo has visto mil veces.

El mundo es duro, tanto como sólo puede serlo los territorios de donde surgen los tipos duros. La injusticia abunda y las buenas personas están saturadas hasta no tener más capacidad para reaccionar; los malvados son tantos y han adquirido tanto poder, que quienes pretenden defender algo decente ven cómo se agotan sus recursos antes de conseguir ver los efectos. Lo cierto es que no se diferencia apenas de nuestro mundo.

Las personas bondadosas viven en el temor por la crueldad de los viles. Las fuerzas de seguridad están corruptas, sobrepasadas de trabajo y burocracia hasta resultar prácticamente inútiles o se han vuelto tan cínicos que no les apetece mover ni un dedo. Aquellos sin escrúpulos para aprovecharse de los demás son legión y parece que puedan moverse a sus anchas; sin embargo, por ver algo positivo, en el mundo de Tipos Duros los culpables siempre son fáciles de identificar.

Es un mundo de extremos, en que los buenos son muy buenos, los malos muy malos y todo parece engranar de manera que las cosas ocurren cuando deben ocurrir. Ni antes ni después.

Es un mundo donde los arquetipos están vivos. Donde los buenos sargentos de policía son tipos con bigote siempre de mal humor, que hablan a gritos y que parece que cada vez que abren la boca es para echarle la bronca a sus mejores hombres, pero que en el fondo haría lo que fuera para sacar a sus agentes de los peores barrios y limpiar las calles. Donde los secuaces pueden ser incluso cientos, pero cada cierto tiempo tienen una cara familiar y uno puede verse tentado de parar unos minutos a pensar dónde había visto antes esa cara. Donde la última bala es tan certera y hace un agujero tan grande que parece que se hubiera podido resolver todo el problema con ese único disparo. Donde los tipos duros, auténticos héroes y villanos, son tan reconocibles como el mundo en el que se mueven.

Un mundo enfermo, en el que los Tipos Duros son la cura.