Cosicas curiosas IV

Unos cuantos artículos de otros sitios que considero interesantes para conocer detalles del mundo real que podamos aplicar a nuestras partidas de rol.  Porque el saber no ocupa lugar y además da sabor.

  • Según este artículo de Neurolab sobre cómo pilotar un avión con el cerebro, las interfaces hombre-máquina están más cercanas que nunca. Claro está que todavía queda una buena temporada para que eso ayude a pilotar un mech (aunque solo sea porque no hay mechs todavía), pero sin duda es un paso más que interesante.
  • Un problema que he encontrado en muchas ocasiones a la hora de diseñar criaturas es que no se me ocurren características que darles. La ignorancia es una lacra para la creatividad, o al menos para la mía, así que cada vez que encuentro artículos en los que me explican cosas que desconozco (y que resultan tan chocantes) no puedo sino congratularme porque de ahí sólo pueden salir monstruos más interesantes… Como aquí, que hablan de la comunicación interespecies con olores.
  • En el amor y en la guerra todo vale, pero lo cierto es que en el tema de la guerra se suele innovar bastante más. El siguiente artículo viene a demostrar cómo las tecnologías bélicas pueden intentar echar mano incluso de las agujas de coser con tal de ganar una guerra. Y al menos no llega al delirio de inventos como la “bomba gay“, así que creedme, mis escasos lectores, cualquier cosa que se os ocurra para un juego de fantasía ya lo han intentado en el mundo real.
  • Ahora que Walküre ha llegado a manos de los mecenas, por qué no hacer un repasito a algunos de los científicos más desquiciados y espeluznantes de los que se tenga noticia. Estoy seguro de que servirán de inspiración para crear esos personajes lúgubres y dementes que tanto nos gustan a los roleros.

[Walküre] Semilla de aventura: Evaluación de proyecto

Los personajes pertenecen a alguna unidad de inteligencia de cualquier país (a priori puede encajar fácil en el SD del Reich o el KGB de la URSS, pero también las naciones más “libres” han hecho barrabasadas innombrables), formando parte del comité de evaluación científica (los PJs deberían ser oficiales de inteligencia, científicos, técnicos y soldados de escolta). En la ocasión que se presenta son enviados a analizar los resultados del enésimo proyecto para crear supersoldados, y lo que deberían encontrar son soldados voluntarios (o presos políticos obligados) con implantes cibernéticos y biomods de la próxima generación.

Lo que encuentran, en realidad, es que el director científicico se ha obsesionado hasta el extremo, ha eliminado al resto de la oficialidad y de quienes le han llevado la contraria (no pocos han pasado a ser los sujetos de experimentación), para continuar llevando a cabo los más aberrantes e inhumanos híbridos de seres vivos con tecnología y otros seres vivos (además son experimentos inútiles, cosa importante en los regímenes donde los resultados están por encima de los derechos humanos), convirtiendo la instalación en una suerte de Isla del Dr. Moreau.

Bien sea por detectar las intenciones del grupo de PJs de cerrar la instalación, porque se lo imagine, o porque crea que alguno de los PJs es idóneo para su próximo experimento, el director científico no los dejará salir y puede ordenar que sus aterrados colaboradores y guardias se enfrenten a ellos. En fin último incluso cerrando la instalación a cal y canto y soltando a sus torturadas (y agresivas) creaciones.

Con lo cual la aventura que pretendía ser algo tan sencillo como entrevistarse con unos investigadores y leer unos cuantos documentos, se convierte en una carrera contrareloj por la supervivencia de los PJs. En una instalación científica poblada por científicos desquiciados, tropas que se defienden por puro miedo (recordemos que en algunos estados el fracaso no es un error y ni siquiera se permite que sobrevivan testigos) y, de forma muy probable, la cuenta atrás de algún tipo de dispositivo pensado convertirlo todo en cenizas en caso de peligro de fuga de elementos biológicos nocivos.