Desafío 30d, día 5: Qué jornadas recuerdas con más cariño

No he sido nunca de ir a jornadas. De hecho, después de más de veinte años de afición, puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de jornadas a las que he asistido.

Si tuviera que quedarme con unas, encima ni siquiera serían de rol, me quedaría con el Games Day de 2003. En aquella ocasión conocí a quienes por entonces habían sido sólo compañeros de afición a través de internet y tridimensionalicé a buenos amigos.

Porque al fin y al cabo lo mejor de la afición son los buenos amigos y, para mí, el único motivo de peso para asistir a unas jornadas, mucho más allá de conocer el estado de la industria o conocer juegos nuevos.