Blade Runner, película de culto e inspiración

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que se han cumplido 30 años de su estreno (y por lo tanto es una película moderna, ya que se estrenó después de que yo naciera y ese criterio no admite discusión), se me ha ocurrido que podía comentar un poco hasta qué punto una única película es capaz de convertirse en el referente visual de todo un género (el cyberpunk) y por ende, de toda una corriente de juegos de rol posteriores.

Es de sobras conocido que Blade Runner está basada (yo casi diría más bien inspirada, ya que los puntos de distanciamiento son muy grandes) en la novela corta (o cuento largo) ¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas? del enormísimo Phillip K. Dick.

Sin embargo, el tono y la ambientación de la novela no es el mismo que en la película, siendo en la primera una distopía mucho más clásica, más cercana a 1984 o Fahrenheit 451 que al mismo trasfondo que existe en la película de Ridley Scott.

Precisamente en el tono y ambientación creo que es donde Blade Runner ha creado tantos deudores. Aunque pocos podrían discutir que William Gibson es el padre (tal vez no en solitario, pero sí como el más influyente) del género cyberpunk, Blade Runner son los genes de la imaginería del género.

Las calles atiborradas de personas hasta el agobio, caminando tan pegados que deben aprender a soportar el roce continuo del resto de viandantes anónimos, con el mismo futuro gris, vestidos con ropas de colores apagados y anodinos, bombardeados constantemente por anuncios de colores chillones que gritan las consignas mercantiles a todo volumen, permanentemente protegiéndose de la lluvia ácida en constante penumbra provocadas por la salvaje contaminación del medio ambiente. La humedad y la suciedad impregnándolo todo, en tal grado que incluso el aire mismo se torna denso, opresivo, tan opaco que incluso la luz más fuerte parece ahogarse en su misma fuente.  El aspecto de la decadencia de la civilización humana alcanzada a través de su propia eficiencia; la especie muriendo lentamente por culpa de su propio éxito.

Una visión de una calle desierta en el Los Ángeles de Blade Runner
Los Ángeles, 2019

La imagen de una película que jamás pretendió pertenecer a un género (que por entonces ni siquiera existía como tal) y que lo ha influido tanto que treinta años después se siguen utilizando las mismas bases que asentó el mundo donde Rick Deckard buscaba a los pellejudos. Evidentemente, los juegos de rol no han sido impermeables a ello (ni lo han pretendido nunca) y no sólo Cyberpunk (en sus distintas encarnaciones 2013, 2020 y… esas otras) y Shadowrun (los dos juegos de ambientación cyberpunk por antonomasia) han sido llevados de la mano por Bladerunner en búsqueda de su identidad, sino que otros tan distintos como Vampiro (y todo su universo gótico-punk) o Warhammer 40000 (Sobre todo en su encarnación más Dark Heresy ¿Qué es una ciudad-colmena sino una arcología llevada a su máxma expresión?) tienen no ya indicios, sino trazas evidentes de la imaginería bladerunneriana en sus bases. Y sólo por citar algunos de los que conozco, estoy seguro de que cualquier lector podría añadir más nombres a la lista (y espero que lo hagáis, que me encanta descubrir lo que no sé).

Una calle atestada de gente.

Sinceramente creo que si no hubieran hecho esta película, el mundo literario y rolero tal y como lo conocemos hoy no habría existido nunca. Tal vez se parecería, no sería igual.

¿Qué pensáis vosotros?