Colaborador de enero en 12 meses 12 módulos

Para el que no conozca la iniciativa 12 meses 12 módulos diré rápidamente que se trata de un grupito de DJs, organizados por Beliagal (Héctor Prieto, que a él no le da vergüenza que luego lo señalen por la calle), que colaboran para ir publicando cada mes una aventura para un juego diferente. Y por aventuras que se han visto en meses anteriores el nivel es más que interesante.

¿Y este mes quién es el que arranca en Enero? El menda, con el módulo Porque ella lo vale, para Aventuras en la Marca del Este. En esta historia los AJs se verán inmersos en la caza contra reloj de una bestia criminal de pelo cálido y sedoso que ataca a los desvalidos habitantes de la aldea de Largagreña y les arranca la cabellera hasta dejarlos más pelados que la bola ocho. ¿Podrán los AJs de nivel 1 triunfar allá donde han fracasado los guardias de nivel 3? ¿Sobrevivirán a los encuentros con grillos furibundos? ¿Conseguirán tener el pelo más suave y brillante a este lado de Marvalar? ¿Alguien conseguirá tomarse en serio esto?

Podéis acceder a ello desde el blog de 12 meses 12 módulos.

Falta sentido del humor

Falta sentido del humor en la concepción de muchas partidas de rol y muchas veces los DJs somos los culpables de eso. Así de claro.

Si nos salimos de los clásicos juegos cuya propia idea es utilizar el humor, que no son muchos (ahora mismo me vienen a la cabeza sólo Fanhunter y Paranoia, pero podríais usar los comentarios para que hagamos una buena lista) y en los cuales no siempre el humor está bastante presente (sí, reconozcamos que es un género difícil), creo que he visto muy pocas muestras de humor dentro de la planificación de una partida.

Los jugadores son gente ingeniosa y original, es casi una norma que sean capaces de hacer bromas con cualquier situación que se de en juego o que le pongan motes graciosos a cualquier personaje de cierta relevancia que aparezca en una historia, pero son detalles puntuales. Yo me refiero al hecho de planificar una aventura sobre la base del humor en sí. Y ojo, que no creo que sea necesario distanciarse mucho de lo que sería el desarrollo normal de una aventura rolera más convencional.

El sentido del humor puede impregnar las formas mientras la base se mantiene perfectamente reconocible. Y si encima hacemos uso del humor absurdo apenas si tenemos que decorar una aventura con detalles concretos para que, lo que de otra manera sería algo muy serio, se convierta en algo humorístico en sí mismo.

Pongamos un par de ejemplos cinematográficos para ilustrarlo sin salirnos del ámbito de la fantasía: Los caballeros de la mesa cuadrada y La princesa prometida. Si les quitas el humor y conviertes los elementos absurdos en sus equivalentes convencionales (los cocos por caballos o las conversaciones sobre los grados de muerte en algo sobre medicina) se convierten en películas de fantasía y aventura sin más. El esquema es el que es, el humor viene de la forma en que está tratado.

Por eso voy a retar (de la misma manera que me lo he tomado yo) a quien quiera recoger el guante, a crear aventuras para juegos digamos convencionales pero con una carga de humor desde el mismo proceso de concepción.

Yo voy a lanzarme a por una de La marca del Este (porque ya que estoy, me apetece también hacer algo de mazmorreo), cuyo nombre provisional es El cubil de Bill el Vil AKA Las cavernas de muchimatar y en las que pienso desarrollar un pequeño dungeon con un desarrollo convencional pero cuyo McGuffin y trasfondo tenga tintes poco serios y que divierta más allá de lo que es una partida de sajaraja clásica.

¿Alguien más se atreve?