Especial Halloween basado en hechos reales

Halloween. La imaginación se dispara e imaginamos que las criaturas de la oscuridad están entre nosotros. No nos engañemos: el terror más absoluto y los monstruos más sanguinarios y abyectos no están en la fantasía sino entre nosotros. No necesitamos demonios, bestias del averno ni seres sobrenaturales para conocer las mayores maldades posibles, porque todas esas palidecen ante las barbaridades que los seres humanos hemos cometido.

Pero no os voy a dar una lección de moral. Hoy es el día que es y esto es un especial con historias de pavor y espanto. Sin seres preternaturales ni nada por el estilo, porque el ser más extraño sigue siendo el hombre. Por eso he seleccionado unas pocas historias reales para Halloween que os pueden poner los pelos de punta. He esquivado las más conocidas así que no veréis por aquí a Vlad Tepes, Erzsébet Báthory, Ed Gein, Peter Kürten, Andréi Chikatilo, ni tantos otros que son ya de por sí bastante aterradores,… pero confío en que los que vienen a continuación os espeluznen por igual.

En Halloween historias reales espeluznantes

Hechos reales para Halloween rolero

H. H. Holmes y el hotel de la muerte

Holmes, cuyo auténtico nombre era Herman Webster Mudgett, fue un estafador y asesino en serie durante el S. XIX que actuó sobre todo en la ciudad de Chicago. Al contrario que la imagen que el cine y la literatura nos han dejado impresa en las retinas acerca de los psicópatas, no parece que comenzara teniendo un interés sexual ni que disfrutara en particular con el dolor ajeno: lo de Holmes era sobre todo una cuestión de dinero. Tan simple como eso. Al menos al principio.

Con un historial a sus espaldas de matrimonios por conveniencia pecuniaria (se casó al menos tres veces y no se divorcío en ningún caso tampoco) y diversas estafas, entre las que se contaba cobrar seguros de vida de cadáveres que robaba del Dpto. de medicina y cirugía de la universidad de Michigan para luego desfigurarlos y hacerlos pasar por otras personas, con el tiempo reunió una buena cantidad de dinero que le permitió construir una fábrica de dinero.

De dinero ensangrentado, claro.

Holmes se hizo construir un hotel en Chicago, el Holmes Castle, que abrió para la Exposición Universal de 1893 (como la Expo de Sevilla del 92 pero 200 años antes, en USA y ya os adelanto que con más muertos). La construcción ya de por sí fue bastante particular ya que fue variando de empresas constructoras según iban completando partes concretas del edificio. Así que nadie de todos los que participaron en el levantamiento podía hacerse una imagen completa de lo que estaban creando.

Y no se puede decir que no estuviera muy bien pensado todo. El hotel tenía un sistema eléctrico que iba activando luces en un panel según fueran pisadas diferentes zonas del suelo a lo largo de todas las plantas; lo más seguro es que fuera uno de los primeros sistemas de localización espacial remota del que se tenga noticia. La edificación también disponía de hornos de tamaño bastante grande, en los que cabía un cuerpo humano, cubas resistentes al ácido de tamaño bañera, una habitación sin puertas ni ventanas en las que se caía por una trampilla en el techo, habitaciones herméticas que se podían llenar de gas, mesas de cirugía en el sótano e incluso un potro.

Ni qué decir que Holmes no había hecho construir todo eso por pura afición. O sí. Porque tenía mucha afición por contratar para trabajar a chicas de buen ver a las que hacía firmar un seguro de vida como parte del contrato (con él como beneficiario, claro), que terminaban despareciendo en el interior de los pasillos y las habitaciones del hotel. Al igual que hacían ciertos inquilinos que iban a la Exposición Universal y que viajaban con buen equipaje y que acababan dejando en su habitación después de “marcharse” previo paso por el gas letal, el foso inaccesible para morir de inanición o los instrumentos de tortura del dueño. Es conocido de nuestro protagonista encargó incluso el descarnamiento de tres de sus víctimas para crear esqueletos articulados; y probablemente venderlos, que este señor era un poco como Arguiñano: aquí no se tira nada y se aprovecha todo.

Pasó por la cárcel por vender artículos hipotecados y tuvo contacto con un convicto al que intentaría convencer de simular su muerte para cobrar el seguro. Éste no picó y salvó la vida, pero el ofrecimiento sería el principio del fin para Holmes.

El Holmes Murder Castle, un buen escenario en el que pasar Halloween

Al final fue la combinación de su última tropelía (convencer a un socio para simular la muerte de éste y cobrar el seguro para luego asesinarlo de verdad y, como preguntaban demasiado, matar a toda su familia), en la que dejó pistas (le cortó el pie deforme de nacimiento al cadáver de una de las hijas de su socio para no ser identificada, y eso mismo hizo que la identificaran), así como la denuncia de su antiguo compañero de celda, lo que haría que la policía cayera sobre él.

Holmes fue condenado a la horca por el asesinato de su socio, aunque no se pudo demostrar que había asesinado también a su familia. Una vez esperando el cadalso confesó alrededor de una treintena de asesinatos, la mayoría de los cuales ocurrieron en el interior de su hotel del terror de Chicago, de los que se pudieron demostrar al menos 9. Se estima que, en realidad, pudieron ser casi 200.

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Sawney Beane y su familia endogámica de asesinos caníbales

Aunque algunos historiadores consideran que la historia de Sawney Beane es parte de una suerte de “leyenda negra escocesa”, lo cierto es que no sería la primera familia de la historia que recurre al canibalismo para alimentarse. Ni antes ni después, así que hasta que se pongan de acuerdo nosotros la vamos a dar por buena.

Sawney Beane nace en Escocia, en un pueblecito cercano a Edimburgo, allá por el S. XVI, y aunque intenta llevar al principio una vida normal termina descubriendo que a él lo de ganarse la vida con honradez no le va. Así que se casa con una mujer y opta por hacer lo que llamaríamos “echarse al monte” y se instalan en una cueva en Bennane Head, un lugar cercano a la costa escocesa con las aguas más profundas.

Desde su refugio se dedican a asaltar viajeros solitarios, asesinándolos y robando sus pertenencias. Con el paso del tiempo, y en esas condiciones de aislamiento social, la pareja engendrará una prole numerosa contando 14 hijos, nietos y bisnietos hasta alcanzar casi la cincuentena. Sin contacto con el exterior más que para matar y saquear, podéis imaginar que el fruto de tanta descendencia no puede venir más que del incesto. Y conforme iba creciendo la familia iba aumentando el grado de salvajismo y barbarie, haciendo que aquellos asesinados fueran llevados a la cueva, descuartizados y comidos por la siempre unida familia Beane. Las desapariciones se hicieron comunes pero siendo la época que era lo más probable es que se achacaran a animales salvajes (igual que se achacaron a lobos los ataques de la Bestia de Gévaudan bastante tiempo después).

Según los escritos de la época y posteriores el clan Beane pudo haber estado asesinando y devorando viajeros durante unos 25 años, durante los cuales hicieron lo propio con más de mil víctimas. Algunos restos despiezados y a medio devorar podían encontrarse de vez en cuando en las playas cercanas, pero ¿quién iba a pensar que podría estar ocurriendo algo así?

El principio del fin del clan de caníbales escoceses pudo provenir, según las crónicas, del resultado del ataque a una pareja. El hombre iba armado y era diestro con la espada y la pistola, pudiendo mantener a raya a la familia que los atacaba de forma bestial, pero su esposa no tuvo tanta suerte. Ella fue desmontada del caballo y los Beane la evisceraron y comenzaron a devorarla aún estando viva. Él pudo resistir hasta que, por fortuna, un grupo de una treintena de campesinos aparecieron por el camino y lo socorrieron, haciendo huir a los caníbales.

El evento resultará entre las comunidades vecinas en una algarabía justiciera que hará que los pobladores cercanos incluso maten a inocentes por resultarles sospechosos. La noticia del horror y la denuncia llegó a lo más alto, hasta que el rey Jacobo VI hizo enviar un grupo de 400 hombres armados y perros sabuesos. La caza termina dando con la guarida de los salvajes, mata en combate a algunos y captura a los demás. Allí encuentran también suficientes restos humanos como para que los miembros del clan sean juzgados y ajusticiados en breve, acabando por completo con todos los miembros de la familia y su historia de terror.

Además ya sabéis como eran las ejecuciones en la época: si tenías suerte te colgaban o te decapitaban, pero si no podían cortarte manos y pies y destriparte para que murieras desangrado entre grandes dolores (como al célebre William Wallace), o te colgaban en una jaula a morir de hambre y sed mientras te picoteaban los cuervos, o te rompían los huesos y te dejaban colgando de una rueda. No sabemos cómo fueron ejecutados, pero seguro que no fue limpio ni indoloro.

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El Petiso orejudo

Si habéis visto ¿Quién puede matar a un niño? Cayetano Santos Godino, el Petiso orejudo debido al particular aspecto de sus orejas, es a la misma vez la pregunta y la respuesta. Nació a finales del S. XIX de padres inmigrandes italianos en Argentina y comienza su delirante carrera criminal a la tierna edad de 7 años. Fue un niño precoz en su rebeldía, seguro que influido por los maltratos que le propinaron su padre y su hermano, viviendo en las calles de Buenos Aires y siendo expulsado de diferentes colegios debido a su actitud.

El Petiso orejudo habría estado mucho mejor como personaje imaginario para Halloween
El petiso orejudo

Cayetano disfrutaba causando dolor y viendo los efectos del fuego, algo habitual en los asesinos en serie. Aunque el Petiso orejudo comenzaría pronto su aportación a la historia humana cuando, con sólo 7 años, engaña a otro niño de sólo 2 años a un lugar apartado y lo ataca y lanza contra una planta de espinas. Al año siguiente, con 8 años, es cogido por la policía mientras golpea con una piedra la cabeza de un bebé de 18 meses. Con 9 años intenta estrangular a una niña de 3 y como no lo consigue la entierra viva. Con 11 intenta ahogar a otro chico en un abrevadero y es pillado in fraglante delicto pero le echa las culpas a una supuesta mujer adulta, para a los pocos días le hace quemaduras con un cigarro a otro. Y suma y sigue hasta un total de 4 asesinatos, todos ellos niños de corta edad, varias tentativas, así como varios incendios deliberados que luego se quedaba a mirar, hasta que fue capturado por el último con la edad de 16 años.

¿Cómo fue pillado en varias ocasiones y no juzgado por ello hasta tal edad? Justo por ello, ya que nadie era capaz de entender siquiera que un niño de su edad pudiera estar cometiendo semejantes barbaridades.

El Petiso orejudo fue declarado demente e internado de en un hospicio, pero allí atacó a varios internos indefensos y se le trasladó a un penal convencional. Pasó desde los 16 años hasta los 48, el momento de su muerte, encarcelado en diferentes lugares, pasando sus últimos años en el Penal del fin del mundo.

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Bola extra: Pasajes del terrór de Juan Antonio Cebrián

¿Qué? ¿Todavía necesitáis monstruos imaginarios? ¿Queréis más? Si la respuesta es afirmativa os recomiendo escuchar los, ya clásicos, Pasajes del terror de Juan Antonio Cebrián. Maravillosas narraciones en las que Cebri nos contaba con todo lujo de detalles la vida y obra de algunos de los asesinos seriales más estremecedores.

Unos audios que nunca deberían faltar en Halloween.

Tipos Duros, cuestión de nombres

Titular una obra nunca es fácil. El nombre debe tener gancho, impactar, ser fácil de recordar y a la misma vez, si puede ser, resultar descriptivo acerca del contenido en sí o tener una relación clara que luego puedes descubrir viendo o leyendo el interior.

Muchas neuronas han fenecido buscando los mejores nombres posibles para infinidad de proyectos. No siempre los más afortunados, cierto, pero el intento está ahí. De ahí han salido títulos de películas tan estimulantes como Dead Heat, Die Hard, Extreme Prejudice, Drunken Master, Fast & Furious, Fist of Legend, Fury, Hard Boiled, Predator, Taken y muchos más (y si has estado atento ya sabrás qué será lo siguiente).

Luego viene la traducción.

Los nombres son importantes en Tipos Duros

Y alguien convierte Dead Heat en ¿Estamos muertos o qué?, Drunken Master en El mono borracho en el ojo del tigre, Fist of Legend en Jet Li es el mejor luchador o Taken en Venganza. Y gracias.

La cuestión es que algunas de esas traducciones de pacotilla se han convertido en referencias, como ese Die Hard pasado a Jungla de Cristal. No suele suele ser lo más común, mientras que lo habitual es que den vergüenza ajena y más de uno se lleve las manos a la cabeza.

En otras ocasiones la distribuidora no tiene el valor de cambiarle por completo el nombre y lo que hace es poner “su traducción” a modo de subtítulo o añadirlo. Porque todo el mundo necesitaba saber que Alien era el octavo pasajero. O que en Alarma Nuclear (Broken Arrow) nos lo dijeran así, no sea que no se percatara del marrón que es perder un misil nuclear a los cinco minutos de película.

Los nombres en Tipos Duros

Ahora, que hemos hecho un repaso por los títulos de unas cuantas películas, casi se puede ver un patrón. Por suerte no es un patrón que esté siempre presente, pero resulta llamativo. Por poco no parece una tradición.

Y en Tipos Duros las tradiciones del cine de acción hay que tomárselas en serio. Así que si los creadores de aventuras y partidas tienen un mínimo de conocimiento de idiomas, sería un sentido homenaje hacerlas con dos títulos: “el original”, sensato y coherente, y “la traducción”, que puede ir desde la fidelidad total hasta el despiporre más absoluto. Sin remilgo alguno, a por ello.

De hecho algunos títulos de películas oficiales de Tipos Duros ya lo cumplen, como puede ser: Pacific Heat 4: Transoceanic, llamada Fuego en el Pacífico IV: mar de llamas, o la española Corazón de furia, que pasó a titularse Red Heart Black Rage en su tímido estreno en USA.

Un buen título es imprescindible para una partida de Tipos Duros.
Portada provisional de la reedición del clásico de acción de los 80 “Fuego en el Pacífico.

[Savage Worlds/Tipos Duros] Charles Lanier

Una foto de Idris El... digo... Charles Lanier.
Charles Lanier

Nacido en una de las peores zonas del Bronx, Lanier tuvo claro desde niño que quería salir de allí y sacar de allí a todos los que pudiera. Tuvo problemas con las bandas, experimentó con las drogas e incluso cometió algunos pequeños delitos, porque salir de entre la podredumbre exige sacrificios, pero a pesar de ello siempre tuvo claro cuál era su objetivo y se lanzó con gran fuerza de voluntad a ello.

Consiguió una beca para la universidad y se dejó la piel hasta conseguir acabar la carrera de derecho siendo uno de los estudiantes más brillantes. A pesar de ello muchos lo miraban por encima del hombro y le costó encontrar trabajo: porque es negro. Pero eso no le impidió, con más trabajo aún, crear su propio bufete y dedicar buena parte de sus esfuerzos a defender a aquellos que han compartido su desafortunado origen y tratar de hacer mejor la vida de todos ellos.

Trabajando desde dentro Lanier ha visto, por desgracia para él, que el sistema legal dista mucho de ser perfecto. El dinero y la influencia llegan a dictar demasiadas veces quién es culpable y quién no, haciendo que muchos que deberían estar entre rejas sigan libres cometiendo tropelías y muchos inocentes paguen por delitos que no han cometido. Mucho de lo que ha ocurrido dentro de su Bronx natal lo han provocado las manipulaciones al sistema y no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados: si el sistema no hace verdadera justicia entonces él hará lo que ha hecho siempre y la conseguirá por su propio esfuerzo.

Es un hombre maduro de color, delgado y alto con el pelo muy corto, la perilla pulcramente delimitada y expresión afable aunque firme. Habla con una cadencia suave y meditada, consiguiendo que todos atiendan cuando lo hace.

Atributos: Agilidad d6, Astucia d8, Espíritu d8, Fuerza d4, Vigor d6.

Habilidades: Conducir d6, Pelear d4, Apostar d4, Investigar d8, Conocimiento (leyes) d8, Notar d6, Persuadir d10, Disparar d6, Provocar d4.

Carisma: +2; Paso: 6; Parada: 4/5; Dureza: 5/6

Ventajas: Carismático, Conexiones (Policía), Afortunado.

Desventajas: Manazas, Cauto.

Convicción: Yo soy la Justicia.

Rasgos de molonidad: Duro como el acero, Sólo me duele cuando me río.

Equipo: Ropa de calidad, reloj de bolsillo, cámara de fotos convencional, Smith & Wesson Bodyguard .38 Special (Alcance 25/50/100, Daño 2d6, CdF 1, PA 1, Revólver) y 400$.

Charles Lanier es uno de los protagonistas iniciales de la serie original de Wildspring. Como personaje de Savage Worlds es un personaje Experimentado (con 20 puntos de experiencia) y puede ser utilizado en cualquier partida genérica simplemente ignorando sus Rasgos de Molonidad y su Convicción.

[Savage Worlds/Tipos Duros] Norman Jackson

Un dibujo representando a Norman Jackson, un tipo con bigote y mirada intensa.

Norman Jackson ha tenido dos vidas: una antes de Vietnam y otra después. Se alistó en los marines como otros tantos, alimentado por la convicción de que el Tío Sam siempre hacía las cosas bien y volvió de la guerra cargado de cinismo y un gran desprecio por cualquier gobierno.

En la guerra aprendió que todos los hombres sangran del mismo color y que a ningún gobernante le importa cuántos ciudadanos mueren ni de qué nacionalidad son. Descubrió que el concepto de país es un invento podrido hasta la médula y que lo único que importa son las personas; que los EEUU no existen, existen los estadounidenses, y que si perteneces a algo es a tu familia y a tu grupo de amigos.

También aprendió a temer las selvas y los bosques muy frondosos, en los que vio a muchos buenos compañeros caer destrozados por las balas y las trampas. No volverá a poner un pie en una si puede evitarlo. Ni en el matrimonio.

Estuvo casado pero aquello duró poco y acabó muy mal, aunque según el pudo ser peor (de haber tenido hijos). Si ya, por lo general, es una persona poco habladora, en su trato con las mujeres es distante y frío, aunque siempre formal como considera que debe ser un soldado. O tal vez un caballero chapado algo a la antigua.

En apariencia es un tipo alto y delgado, pero su físico no muestra verdaderamente el físico que la guerra le hizo desarrollar. Su experiencia vital lo ha hecho estar siempre alerta y en tensión, escrutando todo su entorno con la mirada acerada de sus ojos grises.

Atributos: Agilidad d8, Astucia d4, Espíritu d6, Fuerza d8, Vigor d8.

Habilidades: Trepar d4, Conducir d4, Pelear d8, Intimidar d4, Notar d6, Disparar d8, Sigilo d6, Callejear d4, Supervivencia d6, Nadar d4

Carisma: +0; Paso: 6; Parada: 6/7; Dureza: 6/7

Ventajas: Puntería, Nervios de acero, Reflejos de combate.

Desventajas: Código de honor, Leal, Fobia (mayor).

Convicción: El protector.

Rasgos de molonidad: Duro como el acero, Que no pare la fiesta.

Norman Jackson es uno de los protagonistas iniciales de la serie original de Wildspring. Como personaje de Savage Worlds es un personaje Experimentado (con 20 puntos de experiencia) y puede ser utilizado en cualquier partida genérica simplemente ignorando sus Rasgos de Molonidad y su Convicción.

Color para el trasfondo: impuestos medievales

¿Alguna vez te has planteado de dónde sale el dinero de los gobiernos antiguos? Resulta curioso qué poco se suele tratar el tema de los impuestos en los juegos, incluso siendo que han sido en muchas ocasiones el germen de famosas historias (y no miro a nadie, Sr. Locksley). Es por eso que, después de verlo en el blog de Historias de la historia, he decidido tomar nota de algunos de los impuestos medievales más habituales en las viejas tierras de España.

Una bolsa de monedas.

No son todos los que existieron, claro, pero sí los que más interesantes me han parecido a la hora de sacarles provecho en historias roleras. Es evidente que en nuestros mundos de fantasía no tendrían los mismos nombres, pero lo importante es, como decía el bueno de Pazos: lo importante es el concepto.

  • Montazgo y herbaje: un impuesto que se pagaba por el tránsito de ganados por territorios pertenecientes a la corona (a ver si os creíais que la Cañada Real era gratis). El herbaje gravaba el uso de los pastos para alimentar a los animales.
  • Diezmo: el 10% que se recaudaba sobre el total de las cosechas, ya fuera para el gobierno directamente o para la Iglesia. O ambos a la vez.
  • Tercias reales: del diezmo de la iglesia salían dos novenos que iban a parar a la Corona de Castilla, con lo que la Iglesia aportaba parte de su recaudación a mantener buenas relaciones con la monarquía.
  • Alcábalas: un impuesto que cobraban los municipios del 5-10% del valor de venta de las cosechas, y que luego enviaban a la corona. Similar al IVA actual.
  • Portazgos y pontazgos: eran unos impuestos que se pagaban al paso de las puertas de las ciudades o de los puentes, respectivamente, por el paso de mercancías. Un peaje, vaya. En ocasiones se pagaba tras la venta, lo cual es algo más justo que sólo por mover la mercancía.
  • Sextaferia: un impuesto de lo que hoy llamaríamos “trabajo social”, ya que en lugar de económico se pagaba trabajando. Era para arreglar los desperfectos en los caminos y se llevaba a cabo los viernes.
  • Alhondigaje: era un impuesto por el uso de la alhóndiga y que, claro, se aplicaba cuando se almacenaba en dicho edificio el grano propio.
  • Almojarifazgo: era un impuesto de aduanas que se cobraba a los mercaderes según entraban o sacaban productos por los puertos castellanos.

[Savage Worlds/Tipos Duros] Wildspring, una reseña histórica

La serie de acción más emblemática de finales de los 80 probablemente sea Wildspring, que seguía los pasos de un grupo de abnegados ciudadanos de la ciudad del mismo nombre, enfrentándose a todos los criminales que la policía no podía manejar y que, probablemente, supuso un antes y un después en la historia de la televisión.

Wildspring empezó a gestarse en la mente de Marvin Smith a principio del año 82, pero la crudeza de algunas de sus premisas y la evidente crítica social que portaban sus guiones hicieron que no consiguiera encontrar producción hasta el 85, después de toparse con la negativa de Stephen J. Cannell o Glen A. Larson, entre otros, que por entonces tenía también una serie de tanto calado como El Equipo A.

Cuatro tipos de aspecto peligroso dentro de un coche.

Tuvo que ser la desconocida productora Margot Carpenter quien decidió arriesgar su dinero e intentó captar a los mejores actores posibles para representar a los emblemáticos Norman Jackson, el veterano de guerra, Frank Castillo, el barman con más secretos del mundo, Charles Lanier, el abogado resentido y cínico, y Elizabeth McCray, la furibunda atleta antigua víctima de maltrato.

Las ideas de Smith y Carpenter para el reparto no podían ser más ambiciosas: David Rasche como Norman Jackson, Tom Selleck como Frank Castillo, Ernie Hudson como Charles Lanier y Kirstie Alley como Elizabeth McCray. Por desgracia las limitaciones económicas y el mayor interés de algunos de los actores (Rasche estaba también en tratos para involucrarse en Sledge Hammer!) hicieron que los personajes principales estuvieran encarnados por los casi desconocidos Mark Buchanan, John Mason, Steven Puente y Rose Green.

El cuarteto final resultó ser un conjunto de actores absolutamente competentes y consiguieron en unos pocos capítulos que Wildspring se convirtiera en una favorita entre las series de acción y humor.

A pesar del bajo presupuesto inicial la serie original contó con un plantel de secundarios y cameos de lujo. Ya en el capítulo piloto (Ruedas y Mataderos, emitido el 2 de octubre de 1986) la bellísima Kelly LeBrock hacía un pequeño papel como víctima de la violenta banda de Los Carniceros movida sólo por la amistad con la actriz Rose Green.

Kelly LeBrock en una de sus más famosas apariciones.
Kelly LeBrock en una de sus más famosas apariciones. Así, en grande, que se la vea bien.

Tras el descomunal éxito inicial y el aumento del caché de la serie el número de personalidades famosas que hicieron aparición fue de auténtica avalancha: Ernst Borgnine hizo varias apariciones como viejo amigo de Frank Castillo y mecánico de aviación, un muy joven Christian Slater hizo un corto papel como ladronzuelo hacia la mitad de la primera temporada, Jonathan Ke Quan apareció en un capítulo como el hijo desconocido de Norman Jackson, Sylvia Kristel interpretó a una contable de la mafia en un capítulo de la tercera temporada e incluso Kathleen Turner hizo un pequeño cameo como la hermana de Elizabeth McCray. Por no hablar de Edward Mulhare, que apareció durante la segunda temporada como el contacto con El Comité pero que abandonó la serie al ser acusado de encasillarse en un tipo de papel.

Otros actores célebres que aparecieron fueron un , por aquel entonces, desconocido Samuel L. Jackson, Roddy Piper, Ally Shedy, Andre Gower o Debbie Allen. Y, si hay que hacer caso a la leyenda el mismísimo Chuck Norris era el soldado a quien Norman Jackson se ve salvando la vida en un flashback durante el episodio Acorralados en combate de la cuarta temporada.

Un combate en el río al borde de la selva.

Wildspring era hija de su tiempo y durante sus primeras temporadas tuvo un clásico desarrollo procedimental, aunque los guiones se demostraron más sólidos que lo habitual. A partir de la tercera temporada se convirtió en una serie pionera al incluir arcos argumentales que se extendían de manera completa a lo largo de varios capítulos, llegando a consumir hasta la 19 de los 24 capítulos de la cuarta temporada la celebrada historia de “el depredador de la jungla de cristal”.

[AelMdE/OSR] Redefiniendo la magia

Una de las cosas que me ha chirriado siempre un poco (o un mucho) de la forma de magia basada en “ranuras” tan típica de D&D y todo su ecosistema, es que nunca he encontrado una verdadera coherencia entre las reglas y lo que el trasfondo me dice.

Eso tenía que cambiar para mí y tenía dos opciones: o cambia la forma en que la magia funciona o… cambio el trasfondo. Y anoche se me ocurrió una forma, a mi entender bastante divertida, de trasladar el sistema de ranuras y limitaciones de hechizos “que se olvidan al usar” al trasfondo. A falta de hacerlo más extensa, la idea es tal que así:

La magia es demasiado difícil y compleja de manipular como para poder hacerlo en situaciones estresantes y peligrosas. De hecho es muy probable que no haya ningún mago verdadero capaz de conjurar “desde cero” en un momento, debiendo dedicar mucho más tiempo del que se dispone en la mayoría de las circunstancias para poder realizar los rituales necesarios para el menor de los hechizos.

Un brazo tatuado con lo que parecen cuadrados mágicos.

Es por esto que los hechizos no se conjuran cuando se van a utilizar sino que se ritualizan con antelación, en momentos de meditación profunda y extrema tranquilidad, a la vez que el mago, en medio de un estado cercano a la iluminación, escribe sobre su piel intrincados símbolos arcanos que absorben los efectos de los conjuros y los contienen, con la energía mística bullendo, en su propio cuerpo. Algunos incluso dirían que se tatúan temporalmente sus propios poderes.

Cuando llega el momento de desatar los efectos de un conjuro el mago se limita a “deshacer” los símbolos de contención, tachándolos de una manera muy concreta, emborronándolos o incluso rasgándolos con sus propias uñas, rompiendo los sellos temporales que aprisionan los hechizos sobre su piel y liberando todo el poder del conjuro en el momento.

Con la mayor sabiduría que da la experiencia un mago es capaz de reducir el tamaño de las marcas de su cuerpo, creando diseños contenedores tanto más intrincados como poderosos y permitiendo que pueda “almacenar” más cantidad y más poderosos hechizos en su cuerpo.