Tipos Duros: Convicciones (I)

Si hay un rasgo psicológico que distingue a un tipo duro del común de los mortales entonces ese es la firmeza de sus ideales, la implacable tozudez con la que sigue su particular código de conducta, incluso cuando ello resulta incomprensible para el resto del mundo o lo pone en contra de él.

Al igual que en los dioses arquetípicos de las mitologías clásicas, la moral de los tipos duros suele ser simple y directa: en sus mentes no hay lugar para la duda ni las dobles interpretaciones ya que tienen un objetivo claro y lo buscarán por encima de cualquier cosa.

De la propia total determinación con que siguen sus códigos de conducta es de donde surge, a su vez, el mayor punto débil que poseen: a veces son incapaces de apartar su vista del fin último y toman decisiones de acuerdo con ello que pueden comprometer el futuro inmediato.

Códigos simples, situaciones complicadas.

Elegir una Convicción

Todo tipo duro debe elegir una Convicción, que determina su manera de ver el mundo y la ética que profesa. Esta Convicción será la que guíe sus acciones y debe ser siempre fiel a ella, incluso cuando perseguir sus fines superiores le cause un problema a corto plazo, al fin y al cabo es el motivo por el que es lo que es y hace lo que hace.

Siempre que un tipo duro anteponga su Convicción a la consecución de un beneficio inmediato gana un Bennie, que se acumulará con aquellos que tuviera previamente y podrá usar de las formas habituales. Aunque ya se tiene en cuenta, al ser de obligatoria elección, las Convicciones cuentan como un Impedimento (Hindrance) mayor.

Aunque después se extenderán más, la lista previa de Convicciones son:

  • Ambición.
  • Defender la ley.
  • Hacer justicia.
  • Proteger a los inocentes.
  • Redención.
  • Venganza.

Próximamente pondré las descripciones pormenorizadas de cada una aunque es una lista en proceso de revisión, así que, si se os ocurre alguna más no dudéis en dejarla en los comentarios. Además, tengo la duda de si la descripción de cada Convicción debería ser más o menos difusa, comentándola y dejando a la libre interpretación de cada uno lo que entra completamente en ella y lo que se sale, o dar una lista de ejemplos de “lo que sí” y “lo que no”. ¿Qué opináis vosotros?

El mundo de Tipos Duros

El mundo de Tipos Duros no es exactamente el nuestro (o sí), pero se le parece mucho (o no). No es ni pretende ser original, porque está formado por miles de pequeños retazos y lugares comunes salidos de las muchas fuentes de inspiración. Así que, en realidad, ya sabes cómo es: lo has visto mil veces.

El mundo es duro, tanto como sólo puede serlo los territorios de donde surgen los tipos duros. La injusticia abunda y las buenas personas están saturadas hasta no tener más capacidad para reaccionar; los malvados son tantos y han adquirido tanto poder, que quienes pretenden defender algo decente ven cómo se agotan sus recursos antes de conseguir ver los efectos. Lo cierto es que no se diferencia apenas de nuestro mundo.

Las personas bondadosas viven en el temor por la crueldad de los viles. Las fuerzas de seguridad están corruptas, sobrepasadas de trabajo y burocracia hasta resultar prácticamente inútiles o se han vuelto tan cínicos que no les apetece mover ni un dedo. Aquellos sin escrúpulos para aprovecharse de los demás son legión y parece que puedan moverse a sus anchas; sin embargo, por ver algo positivo, en el mundo de Tipos Duros los culpables siempre son fáciles de identificar.

Es un mundo de extremos, en que los buenos son muy buenos, los malos muy malos y todo parece engranar de manera que las cosas ocurren cuando deben ocurrir. Ni antes ni después.

Es un mundo donde los arquetipos están vivos. Donde los buenos sargentos de policía son tipos con bigote siempre de mal humor, que hablan a gritos y que parece que cada vez que abren la boca es para echarle la bronca a sus mejores hombres, pero que en el fondo haría lo que fuera para sacar a sus agentes de los peores barrios y limpiar las calles. Donde los secuaces pueden ser incluso cientos, pero cada cierto tiempo tienen una cara familiar y uno puede verse tentado de parar unos minutos a pensar dónde había visto antes esa cara. Donde la última bala es tan certera y hace un agujero tan grande que parece que se hubiera podido resolver todo el problema con ese único disparo. Donde los tipos duros, auténticos héroes y villanos, son tan reconocibles como el mundo en el que se mueven.

Un mundo enfermo, en el que los Tipos Duros son la cura.