Desafío 30d, día 10: La historia que siempre recuerdo con mis amigos

Supongo que eso depende del grupo de juego, ya que he tenido paso por unos cuantos.

Con mi primer grupo de juego siempre recuerdamos a Bonifacio, el burro que llevaba mi grupo de aventureros en el SDLA como apoyo para cargar con el botín (sí, ahora que lo pienso el botín tampoco era gran cosa para que un sólo burro pudiera con todo). También el caso del hobbit Bimbo Bolsón (en realidad, como me recuerda el jugador que lo llevaba, se llamaba Goldo Tuck, pero es imposible “luchar contra los elementos” cuando otros jugadores colocan un mote), el hobbit que iba en nuestro grupo y que estaba tan gordo que lo teníamos como nuestra reserva de carne de emergencia: siempre bromeábamos con que si la comida empezaba a escasear, el hobbit sabría lo que es llamarse Bimbo e ir hecho rodajas en una bolsa.

De las historias que dirigí yo con mi primer grupo, siempre recordaremos la campaña de Vampiro en que conseguí (todavía no sé cómo) crear una atmósfera y unas sensaciones que mis jugadores salían paranoicos de casa y bastante acojonados.

Con otro grupo, una de las historias, o más bien un conjunto de historias para no dormir, era mi capacidad de siempre conseguir impactos en la cabeza cuando jugábamos a Mechwarrior/Battletech y conseguía llevar un CPP.

Sí, lo sé, no son historias en el sentido de capítulos o aventuras enteras, pero basta comentar algo de eso para rememorar mucho de lo que había alrededor.

Walküre, el juego de rol de CiFi ucrónica, arrasando en Verkami

Logo de Walküre

Walküre es un juego de rol de ciencia ficción transhumanista, realista y duro, que parte de una elaborada historia contrafactual desarrollada a partir de un desenlace alternativo, pero plausible, de la Segunda Guerra Mundial.” Presentación de Walküre en la web de micromecenazgos Verkami.

Desarrollado por los Aventureros Errantes de la Marca del Este, Walküre es un juego de rol (en producción actualmente) de ciencia ficción basado en la premisa de que la Segunda Guerra Mundial no acabó como todos sabemos, sino que en se firmó un armisticio en 1944 y desde entonces el mundo vive en un tenso periodo de guerra fría en que los están más cercanos a lo que conocímos como la WWII que a las tensiones entre USA y el bloque comunista en la historia real.

Los Aventureros Errantes de la Marca del Este no son precisamente unos desconocidos en el rol patrio (y la verdad, dudo que alguien me lea y este artículo le vaya a enseñar algo), porque el juego español que más pasiones ha levantado en los últimos años es suyo (Aventuras en la Marca del Este, claro), y eso ya presupone cierta garantía de que Walküre será tratado con cariño y mimo.

El juego pasó ayer (hace poco más de 24h) a estar activo como proyecto en Verkami (la web de micromecenazgos), dicen necesitar unos 13000€ para sacar adelante la impresión de una tirada de unos 300 ejemplares (una tirada pequeña, a decir verdad, pero teniendo en cuenta que los Aventureros Errantes son una asociación y no una editorial, tenemos que tener en cuenta el esfuerzo que eso supone) y en las primeras 24h ya han conseguido más de la mitad de lo que necesitan. Se podría decir que hay ansia.

Yo tengo claro que Walküre va a salir adelante y va a rebasar los 13000€ que necesitan los chicos de La Marca. Ojalá la campaña de tanto de sí que tengan que ampliar la tirada y pasar (por mucho) de los 300 libros que han planeado.

Desafío 30d, día 9: Mi mayor pifia alrededor de los juegos de rol

No sé si contará como una pifia, pero mi capacidad para procastinar y pasar de un proyecto a otro (dejando uno y otro a medias), es de nivel ya casi legendaria.

Estoy intentando corregirlo, pero no prometo nada.

Desafío 30d, día 8: Mi mejor crítico alrededor de los juegos de rol

Sin duda mi mejor crítico alrededor de los juegos de rol fue conseguir que se apuntaran a jugar algunas chicas a mediados de los 90. Duró poco, para qué engañarnos, y tampoco se puede contar gran cosa digna de mención más allá de lo raro que era ver un unicornio tirando dados, pero no todas las mesas de juego de aquella época (y menos siendo de pueblo) podían decir que hubieran tenido chicas jugando.

Algún día contaré como una de ellas se convirtió en el mayor genocida que haya visto la Tierra Media. Sauron todavía tiembla ante su recuerdo.

Desafío 30d, día 7: Mi mayor pifia en una partida de rol

Difícil de decir, por la inmensa cantidad de pifias que he tenido en diferentes juegos (sólo hay alguien capaz de sacar peores tiradas que yo, y él ya sabe quién es).

La ridícula fue debido a mi excesiva chulería a la hora de crear determinados personajes. Jugábamos una partida de Star Wars D6 y yo llevaba una especie de jedi que parecía una copia en negativo de Darth Vader, con el añadido fundamental de usar un sable de luz cuya hoja era de luz transparente. O sea, que no se veía la hoja (ah, qué fácil era embaucar a según qué DJs). El resultado os lo podéis imaginar: un sable que se cae al suelo y no está muy claro si está encendido o no, así que al ir a recogerlo y guardarlo se multiplicaron las mutilaciones.

Desafío 30d, día 6: Mi mejor crítico en una partida de rol

Cuál ha sido mi mejor crítico en una partida de rol lo tengo clarísimo.

Fue en una partida de el viejo Señor de los Anillos de Joc. Entre la inexperiencia del DJ y que las reglas del libro básico no contemplaban barrabasadas de ese calibre, pude hacer varias pasadas contra un par de trolls a lomos de mi meara y darles cera con mi lanza de caballería mientras los desdichados trolls iban de un lado a otro, intentando alcanzarme y quedándose cortos porque su rango de movimiento era de chiste comparado con el de mi caballo.

Creo que ha sido uno de los combates más desiguales (el nivel de los trolls era varias veces superior al de mi rohirrim de nivel 1), más largos (entre que yo hacía poco daño y los trolls no me pegaban, parecía eternizarse), mas tediosos (al final optamos por sólo hacer las tiradas de ataque, asumiendo que a menos que pifiara mucho la situación no iba a cambiar) y menos épico (al fin y al cabo no hay mucha épica en ser una mosca cojonera) de la historia. Y de no haber mediado un par de buenos críticos, todavía seguiríamos en mitad de ese combate, esperando a que se les acabaran los puntos de vida a los trolls.

Además, como era el único que podía hacerlo, fue un combate en plan español: uno trabaja y todos los demás miran.

Desafío 30d, día 5: Qué jornadas recuerdas con más cariño

No he sido nunca de ir a jornadas. De hecho, después de más de veinte años de afición, puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de jornadas a las que he asistido.

Si tuviera que quedarme con unas, encima ni siquiera serían de rol, me quedaría con el Games Day de 2003. En aquella ocasión conocí a quienes por entonces habían sido sólo compañeros de afición a través de internet y tridimensionalicé a buenos amigos.

Porque al fin y al cabo lo mejor de la afición son los buenos amigos y, para mí, el único motivo de peso para asistir a unas jornadas, mucho más allá de conocer el estado de la industria o conocer juegos nuevos.