[OSR/AelMdE] Chiribitas misteriosas (aventura)

El bueno de Bester tuvo hace unos días la feliz idea de lanzar un desafío sobre sacar un bicho aleatorio del bestiario de un juego y crear una aventura alrededor de él.

Saben los dioses que no soy muy dado a recoger guantes pero éste reto me ha podido. Me pareció una cosa muy interesante, en tanto que te obliga a crear una aventura para niveles uno te salga el bicho que salga, tanto si era una rata como si fuera un liche y a mí me pilló inspirado.

Aunque tengo que reconocer que me decepcioné un poco con la criatura que me salío: hadas. ¿Qué hago con unas haditas? Yo quería que me saliera algún bicho grandote y peligroso, qué menos que un dragón, para poder hacer la típica aventurilla de relleno que sale en todos los videojuegos “oh, ayudadme, nobles señores, porque tengo una infestación de [inserte aquí su bicho] en el sótano de mi casa”. Sí, qué pasa, yo haría esa aventura con 1d4 dragones para nivel 1.

Sin embargo, como ya decía, me pilló la cosa inspirado y enseguida vi claro el potencial de las hadas para mi campoña de Las Crónicas de la Contramarca. Con lo que ha nacido Chiribitas misteriosas, cuyo “trailer” podría ser tal que así:

“Desde hace semanas la posada La almeja feroz está sufriendo infinidad de problemas: destellos misteriosos, objetos que desaparecen, comida en mal estado, chinches que asaltan en formación de cuña los jergones de los clientes,… La posada está pasando, en muy poco tiempo, de tener una de las mejores reputaciones de la región a coger fama de atraer la mala suerte, estar maldita e incluso se rumorea que fue edificada sobre un cementerio indie. Sea lo que sea eso que llaman indie.

La dueña, la muy atractiva viuda La’Fil Omena, pone todo de su parte para que el negocio vaya bien pero por más que lo intenta no lo consigue. Ha llegado a pensar que es cierto que le han echado algún tipo de maldición, pero hasta el momento no ha podido encontrar la causa.

Está tan desesperada que ha pedido ayuda al Padre Jarras, un clérigo del que nadie sabe su nombre real pero todo el mundo llama así por su afición a empinar el codo, para que bendiga el lugar y elimine tanta mala suerte. Sin embargo no parece haber hecho efecto y la amenaza de la ruina pende sobre su cabeza…”

Y puedes descargarla aquí (PDF, 700KB).

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