Desafío 30d, día 26: Mi dado preferido

¡El D10!

No cabe la menor duda, es mi dado favorito desde el primer día. Bien puede ser que influyera en ello Vampiro (el primer juego que dirigí) y los muchos dados que utilizaba, pero la cuestión es que no hay ningún otro dado que me resulte tan carismático y característico del rol como el dado de diez caras.

No, ni siquiera el D20, tan asociado al rol por ser el más utilizado en D&D (decano de los juegos de rol donde los haya), ni el D6 (probablemente el más usado, aunque sólo sea por las docenas y docenas que hay que lanzar en Shadowrun o los muchos que lancé en Star Wars). Ni el D4 (con lo mucho que me gusta por servir para “minar” el terreno), ni el D8 (que en lo personal, a mí ni fu ni fa), ni el denostado D12 (¿Para qué se usan esos?).

Me quedo con el D10.

Desafío 30d, día 25: El sitio más extraño en el que he jugado

Pues no se me ocurre. ¿Qué sitio es extraño? Ni idea. Yo he jugado siempre en casas particulares, en algún bar, en una asociación, en una ocasión jugué en la mesa de un merendero,… Pero nada, ni en un ascensor, ni en un avión, ni sobre el techo de un coche a la fuga después de ganar una carrera del cuarto de milla perseguido por la policía.