Desafío 30d, día 10: La historia que siempre recuerdo con mis amigos

Supongo que eso depende del grupo de juego, ya que he tenido paso por unos cuantos.

Con mi primer grupo de juego siempre recuerdamos a Bonifacio, el burro que llevaba mi grupo de aventureros en el SDLA como apoyo para cargar con el botín (sí, ahora que lo pienso el botín tampoco era gran cosa para que un sólo burro pudiera con todo). También el caso del hobbit Bimbo Bolsón (en realidad, como me recuerda el jugador que lo llevaba, se llamaba Goldo Tuck, pero es imposible «luchar contra los elementos» cuando otros jugadores colocan un mote), el hobbit que iba en nuestro grupo y que estaba tan gordo que lo teníamos como nuestra reserva de carne de emergencia: siempre bromeábamos con que si la comida empezaba a escasear, el hobbit sabría lo que es llamarse Bimbo e ir hecho rodajas en una bolsa.

De las historias que dirigí yo con mi primer grupo, siempre recordaremos la campaña de Vampiro en que conseguí (todavía no sé cómo) crear una atmósfera y unas sensaciones que mis jugadores salían paranoicos de casa y bastante acojonados.

Con otro grupo, una de las historias, o más bien un conjunto de historias para no dormir, era mi capacidad de siempre conseguir impactos en la cabeza cuando jugábamos a Mechwarrior/Battletech y conseguía llevar un CPP.

Sí, lo sé, no son historias en el sentido de capítulos o aventuras enteras, pero basta comentar algo de eso para rememorar mucho de lo que había alrededor.

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