[Semilla de aventura] Los ataúdes perdidos

Nota: aunque yo tenía en mente que esta aventura la desarrollaría para Shadowrun (en buena parte alentado por la aparición de la 5ª edición en guirilandés y Shadowrun Returns para PC), no tiene ningún elemento exclusivo de SR y puede ser utilizada por igual en cualquier ambientación moderna o futurista.

Los runners son contratados por un Mr. Johnsonn para buscar un grupo de ataúdes perdidos. Ninguna indicación más allá del número de ataúdes (que puede ser mayor o menor, dependiendo de lo complicado que quiera poner el DJ las cosas), ni su contenido, ni nada por el estilo. La única pista es que no han sido fabricados en Seattle. El objetivo de la misión es encontrarlos, recuperarlos y entregarlos en un hangar del aeropuerto.

La investigación les llevará a investigar las exportaciones de ataúdes y descubrir que fueron comprados de saldo por una funeraria local, recibidos en dos envíos diferentes y sólo para ser robados de sus sótanos y desaparecer del mapa sin dejar rastros ni información relevante en los sistemas de seguridad. Sin embargo, si se revisan los momentos en que ocurrieron los robos, se puede comprobar que en ambos casos todo ocurrió en los turnos de uno de los empleados.

Siguiendo o interrogando al empleado, se descubrirá su conexión con una de las principales bandas de pandilleros de la ciudad. Ellos se llevaron los ataúdes y los han trasladado a uno de sus locales francos (un almacén abandonado), donde están esperando a un perista con el que ya han pactado un precio mínimo y esperan sacar más tajada.

El almacén donde la banda tiene custodiados los ataúdes es también el lugar donde se está dando una reunión a gran escala, habrá docenas de pandilleros medio borrachos (a pesar de todo, los runners pueden ser superados por una cuestión numérica evidente, contando con algún mago callejero) y un camión de gran tonelaje en que se encuentran los ataúdes. Al cabo de unas pocas horas, la mayoría de los miembros del grupo se dispersarán por las calles y quedará una cantidad más bien pequeña muy bien armado (para ser pandilleros, claro) en espera del perista. Éste llega acompañado por un grupo de runners bastante bien preparado (con mágicos, riggers y deckers) y un par de vehículos más pequeños (y rápidos, y manejables). En uno u otro caso, el combate es casi imposible de evitar, aunque en el segundo caso es casi imposible que no se de una persecución por las calles de la ciudad.

Por si los runners analizan con atención los ataúdes, verán que son modelos militares baratos de alguna nación india y van cargados de armamento manufacturado por los mismos (de ahí que los robaran y todo el percal).

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