[La Marca del Este] Los Hermanos del Acero, ritos y organización

Rituales de los Hermanos del Acero

La cofradía da mucha importancia a los rituales de grupo, aunque no es que se pueda decir que sean muy estrictos con las formas. Lo más habitual es que se reuna el mayor número posible de hermanos de las inmediaciones y se reciten algunos de los versos de juramentos o amenazas al mal, mientras se come en abundancia y se riega con abundante vino y licor, a la par que cada Hermano cuenta sus últimas andanzas de forma más o menos exagerada.

Para entrar a formar parte de la hermandad, es tan fácil (y tan difícil) como presentarse ante algún miembro con un cargo de Sargento Reclutador y ofrecer indicios de una reputación intachable ligada al lado del bien, así como pruebas de la derrota de algún monstruo maligno o la resolución de un mal de cierto alcance. Después debe enfrentarse a una serie de demostraciones en las que el reclutador tantea las capacidades del postulante y que quedan a elección de aquel tanto la elección de las pruebas como la evaluación en sí. Si se pasan las pruebas entonces se entrega una capa con la librea de los Hermanos del Acero y el postulante se convierte de forma inmediata en uno.

Existe también un ritual de combate honorable por el que cualquier Hermano puede retar a otro a combate singular en cualquier momento; se puede negar el reto, pero no está bien visto. Entonces ambos combaten a primera sangre o hasta que uno se rinde, según hayan acordado. Al contrario de lo que pudiera parecer, lejos de servir para crear rencillas y conflictos entre los Hermanos, en muchas ocasiones ha servido para establecer relaciones verdaderamente fraternales y de maestro-alumno. Por extensión, el ritual de combate honorable también diferencia a los verdaderos Hermanos de aquellos que sólo se intentan hacer pasar por ellos. Al fin y al cabo ¿quién querría exponerse a ser retado en combate por la élite?

Organización de la cofradía

Los Hermanos del Acero tienen una organización simple y efectiva, en parte gracias a que su número nunca es demasiado grande (los Hermanos no son unos suicidas, pero sus ocupaciones les producen un índice de mortalidad bastante alto).

En primera instancia están los Capitanes que, además de los dos fundadores (también conocidos por ser los dos bardos con mayor suerte del mundo), organizan los grupos de las ciudades grandes y las concentraciones para misiones de gran envergadura. Después se encuentran los Sargentos, que se encargan de organizar a los Hermanos en los pueblos y ciudades con sede permanente, mientras que los Hermanos Errantes se mueven por todo el territorio sin atender a ningún superior en particular, pero debiendo responder ante el que exista en la zona que haya.

Los Reclutadores son Sargentos de amplia experiencia, que han luchado durante largos años y son demasiado ancianos (o demasiado mutilados) para la vida activa. A pesar de compartir rango con los Sargentos normales los Reclutadores rara vez toman parte en misiones y son menos dados a ejercer como organizadores, a menudo siendo un cargo paralelo al del Sargento más joven y activo.

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