40K Zombies (vuelven por Halloween)

Tengo el blog algo abandonado desde hace ya un par de semanas por culpa de unas cuestiones profesionales, pero si a la ocasión la pintan calva la cercanía de Halloween no podía dejarla pasar sin más.

Así que… tachán! Aquí tenéis 40K Zombies, una creación original de David Bearwood que apareció publicada en su día en Bell of Lost Souls (blog que os debería sonar a cualquier aficionado a Warhammer 40000) y que yo traduje al poco de su aparición porque sencillamente me apasionó.

¿Qué es? Ni más ni menos que una sencilla modificación del reglamento de Warhammer 40000 para poder jugar minipartidas en plan invasión zombie. Nada de ejércitos, aquí se juega a nivel de miniatura y cada jugador toma el control entre 1 y 5 miniaturas (con suerte) y debe sobrevivir a la invasión que se pone peor a cada segundo.

La maquetación es nula, avisados estáis.

Documentos

Viabilidad del viaje espacial sublumínico

Hace tiempo se comentaba en el foro de Dark Heresy de Edge Entertainment, el tiempo que se tardaría en cruzar un sector estelar imperial sin usar el viaje por la Disformidad (que es el método utilizado en el universo de Warhammer 40000 para esquivar las dificultades espaciotemporales del viaje interestelar). En otros universos se utilizan sistemas alternativos para sortear los mismos problemas, como los motores de curvatura en Star Trek u Horizonte Final, los agujeros de gusano, etc.

Sin embargo, para los que somos más legos en el tema, siempre nos puede quedar la duda del tiempo que se tarda en ir desde un sitio a otro en condiciones normales y por qué son necesarios métodos tan complicados (y molones) para poder moverse por el espacio. Así que me puse manos a la obra, recogí unos cuantos datos reales astronómicos (que resulta que para hacerse una idea tampoco hay que profundizar demasiado) y me dediqué a hacer las cuentas del cole: si una nave sale de la Tierra a velocidad X y la distancia recorrida es Y…

En la actualidad el exoplaneta (exterior a nuestro Sistema Solar) conocido más cercano a nosotros, pertenece a la estrella Épsilon Eridani, está a una distancia de aproximadamente 10 años luz, que se dice pronto. La estrella que más cerca nos pilla aparte del propio Sol es Próxima Centauri, a algo más de 4 años luz (aunque no se le conoce ningún planeta). O sea, 4 años y pico para llegar a Próxima Centauri y 10 años para llegar a Épsilon Eridani, a la velocidad de la luz.

Actualmente, lo más rápido que ha puesto el hombre en el espacio son las sondas solares Helios, que se mueven a 250000 Km/h. una velocidad que da vértigo, sí, pero insignificante comparado con los 1080000000Km/h de la luz, o sea, que de momento no pasamos de ser 4320 veces más lentos ésta. El resultado es que para llegar a Próxima Centauri necesitaríamos 17280 años y para Épsilon Eridani (y su planeta, claro), ni más ni menos que 43200 años y, para que os hagáis una idea comparativa: las primeras muestras de escritura tienen alrededor de 6000 años, de manera que en un viaje estelar de ese calibre da tiempo a evolucionar una cultura, crear imperios, arrasarlos y vuelta a empezar varias veces. Y estamos hablando de los “lugares de interés” más cercanos fuera del Sistema Solar.

Mapa del Imperio

Si nos queremos meter ya en números que dan vértigo del bueno, podemos echar mano de las dimensiones del espacio en Warhammer 40000 y que sirva de ejemplo. En este caso particular, el universo tratado se suele circunscribir a nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, que tiene un diámetro aproximado de un trillón de kilómetros (millón arriba, millón abajo, 1000000000000000000 de km si no me he equivocado al contar los ceros) que la luz tarda en recorrer 100000 años (a velocidades “humanas” estaríamos hablando de un poquito más de 456 millones de años, y para que os hagáis una idea, los dinosaurios existieron durante 160 millones y se extinguieron hace 60, así que estamos hablando ya de tiempos en los que se produce el ciclo vital de grupos enteros de especies), de lado a lado.

La Tierra está, más o menos, por la mitad de un brazo de la espiral galáctica y todo el territorio circundante es el llamado Segmento Solar, con un diámetro a ojímetro de 14000 años luz. Ésto nos da un paseo de unos 60 millones de años a nuestra escala para poder viajar entre dos planetas de sus extremos, como Próspero y Rhannia, o “veintimuchos” entre Terra y Armageddon.

Macragge está en el borde este de la galaxia y la última posición conocida del mundo astronave de Saim-Hann está en el SegmentoPacíficus (al oeste del Segmento Solar, justo al lado contrario), sobrepasando los 400 millones de años.

¿Y sabéis lo peor? ¡Que en otros universos de ficción se mueven entre diferentes galaxias! ¡Con lo caro que está el gasoil!

Como veis, viajar con los métodos convencionales por el espacio es una cosa de echarle paciencia. Suponiendo que las naves espaciales pudieran almacenar suficiente combustible y tabaco para todo el viaje. Aunque… bien mirado, eso ya da mucho juego.